Sicarios de Maduro a tiros con la oposición

El presidente Maduro cumple cuanto promete hacer para “ganar” las elecciones del primer domingo de diciembre; promesa que estribada sobre la modalidad del “como sea”; es decir, sin reparar en medios. Desde tal desinhibido planteamiento, resumible en la moral maquiavélica de que el fin justifica los medios, ha comenzado ya lo que tanto se preveía, se temía y se esperaba.

Pistoleros del Partido Socialista Unido de Venezuela han hecho ya acto de presencia cuando las urnas electorales están en el horizonte inmediato. Así, Luís Manuel Diaz, secretario general del partido opositor Acción Democrática en el Estado de Guárica, fue tiroteado y muerto en la tarde de este último miércoles desde un automóvil. El atentado se produjo al cabo de un acto electoral en el que participó Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, el dirigente opositor al que el régimen de Maduro encarceló, responsabilizándole de las muertes al cabo de una manifestación opositora habida en Caracas; siendo al cabo de muchos meses procesado y condenado a más de 13 años de prisión sobre la base de los cargos formulados por un fiscal y el veredicto de una magistrada, que a poco de la sentencia, han puesto tierra por medio e ingresado, respectivamente, en el exilio norteamericano y en un centro hospitalario.

El panorama de la dictadura chavista ante el 6 de diciembre ya hace más que pintar en orden represivo a manos de las milicias organizadas y armadas desde el poder. Y aunque eso sea final y efectivamente así, como ha mostrado el asesinato político de Luis Manuel Diaz, dirigente opositor en el ámbito regional, se perfila también, por contra, un clima de rechazo en el ámbito suramericano a los planteamientos dictatoriales de Nicolás Maduro. Tanto que no es previsible la aceptación internacional, especialmente en el decisivo ámbito de UNASUR, con el cambio político habido en las elecciones presidenciales argentinas. Macri, el nuevo huésped de la Casa Rosada, ya hizo saber su postura al respecto y con la disposición de llevar a la presidenta Rousseff a que retire su apoyo al régimen venezolano.

Y si a ello se suma la posible repercusión de las restablecidas relaciones de La Habana con Washington, cabe entender que a Maduro se le angoste críticamente su margen de maniobra para imponer hemisféricamente su pucherazo en las urnas del próximo día 6 de diciembre.