Asamblea general: ocasión y casa de citas

Cuando el otoño llega y la Asamblea General de la ONU abre sus puertas, la sede de la ONU se convierte en ocasión para que los magnates de la política mundial se citen y convengan encuentros susceptibles de llevar a debates sobre cuestiones internacionales tan necesarias de abordar como bloqueadas, olvidadas o atascadas en el fango de la rutina en que duermen tantas veces los reductos de las cancillerías.

Sucedió ya con el entonces recién electo presidente de la República Islámica de Irán, Hasan Rohani, que abrió el diálogo con el presidente Obama para abordar la negociación que llevara al levantamiento de las sanciones impuestas a un país por violar la ley internacional contra la difusión de las armas nucleares. Tal fue el origen del acuerdo logrado con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, además de Alemania, al cabo de un largo proceso ahora rematado tras sortear los últimos escollos.

El desenlace de la negociación ha permitido desbloquear el ya histórico atasco en que se encontraban las relaciones iraníes con medio mundo, especialmente las de Teherán con sus vecinos árabes del Golfo del Petróleo, aparte de las cuestiones diplomáticas regionales que envuelven la guerra civil siria, principalmente la del Daesh o Estado Islámico. El régimen de Bachar El Asad tiene en el de Teherán al principal de sus aliados regionales: una relación que corre pareja – salvo en lo concerniente a la paridad religiosa – con la Federación Rusa.

Y es precisamente esta relación vincular de Moscú con Damasco lo que lleva en estos momentos a Putin para que le plantee al presidente Obama un principio de negociación, puntual y conjunta, para hacerle frente en Siria al llamado Estado Islámico. Tenido en cuenta que la acción terrorista de esta nueva plaga es el primer motor que ha generado la estampida migratoria a la que se enfrenta Europa, es razonable pensar que veamos sin mucho tardar una acción ruso-americana operando en Siria contra el Daesh. El primer bombardeo francés en el escenario sirio parece inducir o propiciar la apertura de este nuevo frente.