Pyongyang y Seúl, ¿negociación trucada?

Frente a frente siguen un día más en Panmunjon, en el corazón de la tierra de nadie que separa Corea del Sur de Corea del Norte, las delegaciones respectivas de los dos Estados que integran aquella península asiática desde 1948 :el comunista, al norte del Paralelo 38; y el democrático, liberal/capitalista, al sur de la línea divisoria. Dos Estados y dos regímenes políticos frente a frente, desde el armisticio por el que se estableció un alto el fuego. Que no un Tratado de paz para cerrar las hostilidades

Desde entonces, Corea ha sido el escenario más estable de las tensiones Este –Oeste, pero también de los fracasados intentos de reconducir al régimen norcoreano a la legalidad internacional sobre las armas nucleares, sobrevenidos después de la desaparición de la URSS y de la conversión del régimen comunista de China al sistema económico capitalista. Intentos en los que han participado, junto a Estados Unidos y la Federación Rusa, el régimen democrático y capitalista de Corea del Sur, junto con China y el propio Japón derrotado en la Segunda Guerra Mundial. Esfuerzos baldíos hasta ahora frente a un riesgo de enorme dinámica evolutiva.

En efecto: la evolución de la dinastía comunista gobernante al norte del Paralelo 38, al cabo de sus tres escalones generacionales, ha venido a sumar- sobre las bases tecnológicas que le aportó en su día la URSS – a su condición de dictadura nuclear amasada con las hambres multisectoriales del pueblo norcoreano, el desarrollo balístico necesario, preciso, para hacer operativa su potencia atómica. Su desarrollo misilístico complementa este particular como condición suficiente para constituir una descontrolada amenaza a la seguridad internacional.

Se trata de un capítulo militar y económico por entero relevante. Digo económico menos por sus costes que por su condición de fuente de ingresos. Tanto como factor determinante del fracaso final del único acuerdo logrado en las referidas negociaciones internacionales con el régimen norcoreano. Fue el veto a que el régimen de Pyongyang pudiera disponer de los fondos depositados en la Banca de Macao (procedentes quizás de los pagos que hiciera en su día el régimen iraní por los suministros de tecnología misilística ruso-norcoreana), la causa de que Corea del Norte interrumpiera hasta el presente aquellos contactos negociadores con los referidos Gobiernos. La caza por parte del Mosad israelí, en el propio Teherán, de un negociador persa detectado en el aeropuerto de Damasco cuando regresaba de Pyongyang, es dato que certificaría ese tráfico norcoreano con tecnología balística. Y acaso también con tecnología nuclear cuando todavía el régimen de los ayatolás no había ni remotamente pensado en interrumpir el enriquecimiento de su uranio ahora pactado con las potencias mundiales en el Acuerdo de Viena.

Negociar con Corea del Norte, por lo sospechado y visto hasta ahora, no debe resultar tarea fácil ni segura. Lo estaría probando, en las circunstancias presentes, lo diálogos de Panmunjon. Cuando Corea del Sur ha denunciado que estos debates en el Paralelo 38 llega precedido del despliegue estructural, fuera de sus bases, de su flota de sumergibles. ¿Tiene sentido alguno negociar la salida de la tensión armada entre las dos Coreas desde y bajo la amenaza de un despliegue militar de tales características?.