Turquía, corneada por el terrorismo kurdo

En coincidencia con la entrega al Gobierno de Turquía de 6 cazabombarderos norteamericanos F-16, en el marco de la solidaridad de la OTAN con el autodenominado Estado Islámico, se ha recrudecido la presión del terrorismo kurdo del PKK. Frente de disidencia con el que, en el inmediato pasado, pareció que las cosas habían cambiado hacia derroteros de pactos capaces de permanecer durante los últimos años. Cambios y propósitos que ahora mismo, sin embargo, parecen más imposibles que nunca.

Este de la disidencia kurda es asunto de enorme raigambre en el tiempo de la Turquía moderna. La de la secularización del Estado subsiguiente a la derrota del Estado Otomano en la Primera Guerra Mundial y tras del golpe de Estado llevado a cabo por Gazi Mustafa Kemal Ataturk.

La Conferencia de París que sentenció las condiciones de paz aplicadas a Alemania y Turquía, en las sanciones territoriales con que sancionó a ésta y se aprobó un protocolo para la independencia nacional del Kurdistán. Pero el Estado en que se resolvía tal reconocimiento no llegó a nacer como tal. La aparición de petróleo en Mosul abortó aquella iniciativa, porque el convenido Estado se transfirió, a todos lo efectos, a un ente de nueva creación: el Estado de Irak. Dónde no había nada que se le pareciera: sólo el espacio arqueológico de la antigua Mesopotamia y una pléyade de tribus árabes consteladas en mayoría sobre la facción suní del Islam, frente a los chiíes minoritarios que previamente habían orbitado en torno a Persia, hasta la derrota de ésta frente a los turcos.

Hasta aquello se remonta el quebrado fondo histórico de relación entre turcos y kurdos. Un fondo de hondura tal que en estas horas de reislamización turca -con Recip Erdogan- le lleva a Estambul a cargar de nuevo contra los kurdos del PKK, por lo que tengan de la cepa marxista-leninista, y a olvidarse en la práctica de sus compromisos con la alianza occidental para combatir al Estado Islámico (EI), tenido en cuenta que este islamismo lo percibe quizá antes como suní que como terrorista.

De tal suerte que cada vez son más sus operaciones aéreas contra los del PKK y menos contra las huestes de El Bagdadi del EI, incurso en la sospecha de que esté traficando por Estambul con el petróleo afanado en el Kurdistán iraquí dónde (refugiados por Erbil) permanecen 120.000 cristianos de diversa filiación oriental que lograron escapar en ese espacio de las masacres genocidas que perpetra el autollamado Estado Islámico.

De otro punto, nadie ha podido probar quienes estos días, por Estambul, buscan con lo del petróleo afanado por el EI, comisiones como las que obtuvo el armenio Calouste Gubelkian.