Crisis institucional en la ONU por la guerra de Ucrania

El veto ruso en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a la creación de un tribunal internacional para investigar y juzgar el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines ocurrido el año pasado en Ucrania con 300 personas a bordo, es suceso de tal calibre, atentado de tan magnitud contra la seguridad jurídica internacional – y no solo ni principalmente por lo numeroso de las víctimas – que obliga a considerarlo tanto como una crisis institucional de la propia ONU.

Lo que de inmediato salta a la vista es el hecho de que la opción de vetar propuestas en el Consejo de Seguridad – opción que comparten los miembros permanentes del mismo – debe ser atemperada contrapesada por la prueba de los hechos sobre los que el Consejo, llegado el caso, debe resolver para preservar los mínimos de orden internacional necesarios.

El texto vetado por el representante ruso en el Consejo había recibido el apoyo de 11 de los miembros del mismo y, por razones obvias derivadas de la dinámica de bloques, tres abstenciones: China, Venezuela y Angola.
Un problema en carne viva como es el de la guerra de Ucrania ha sido el marco específico en el que ha venido a estallar el eco político y jurídico de la atrocidad aquella en la que sobre el cielo de Ucrania fue derribado mediante un misil ruso Buk tierra-aire, un avión de transporte civil. El artefacto sólo estaba entonces y sigue estando ahora en manos de las Fuerzas Armadas rusas y de sus protegidas milicias ucranias, que han sido el factor determinante de todo lo de relieve sucedido y en curso dentro de ese conflicto, desde la anexión de Crimea a la actual ocupación por los pro-rusos de los territorios ucranios del río Don.

Sólo tal conjunto aliado de fuerzas pudo disparar el Buk tierra-aire contra el avión comercial, llevándose por delante la vida de 300 personas, al confundirlo – por inexperiencia miliciana – con un avión de las Fuerzas enemigas.
La lógica de los intereses y de las responsabilidades contraídas por la Rusia de Putin explica por sí misma el veto del representante ruso en el Consejo de Seguridad a la creación de un tribunal internacional que investigue y juzgue el brutal suceso del derribo hace un año, sobre el cielo de Ucrania del vuelo MH17. Algo que fue de estricta responsabilidad rusa, por haber armado de tal manera a sus cipayos rusoparlantes.

Esa misma responsabilidad es la que da sentido y justificación a las sanciones occidentales impuestas a Moscú. Lo mismo que sostiene la idea de que el uso ruso de su veto en este caso pone en cuestión la institucionalidad del Consejo de Seguridad de la ONU para servir a la seguridad jurídico política en las relaciones internacionales