Atenas, de atasco en atasco

Tenía razón de Guindos cuando advirtió, al comenzar la semana, frente al reiterado énfasis del actual presidente del Eurogupo, el holandés Jeroen Dijsselnloem, en el sentido de que el gato griego estaba en el talego y que era llegada la hora de celebrar la salida griega del atolladero. La nueva visita de Alexis Tsipras a Bruselas, un tanto a la desesperada, confirma la insuficiencia del logro conseguido entonces. El Fondo Monetario Internacional entiende que tanto lo propuesto sobre las pensiones como lo referente al IVA no alcanza los términos que le puedan satisfacer. Dato que se aviene más al estado real de la cuestión y, en este sentido, la realidad se corresponde más con la expresión de la Canciller Merkel de que lo logrado entonces, se correspondía y quedaba sólo como “una buena base” para alcanzar lo que se busca: lograr el acuerdo sobre la deuda griega antes de que expire el plazo establecido para ello. El inminente 30 de Junio.

La objeción del FMI, más los reparos y observaciones que pudieran añadir los otros dos interlocutores de fondo, es decir el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, explican sobradamente este último y crucial aterrizaje de Tsipras en Bruselas antes de la nueva reunión del Eurogrupo.

Pero no acaban ahí las tribulaciones para el presidente del Gobierno griego. Si los problemas que tiene enfrente, de puertas afuera, son de la considerada entidad, también cuentan los problemas que tiene detrás, en su propio país. Los derivados del rechazo que merecen lo ofrecido ya a las instituciones internacionales y a los Gobiernos europeos, al ala más izquierdista de Syriza. Algo cuyo desenlace interno en la realidad doméstica griega podría resolverse en revuelta política dentro del Parlamento de Atenas. Es decir, un problema cuya solución sólo podría alcanzarse por medio del apoyo parlamentario del PASOK, que ya se ha pronunciado positivamente al respecto.
En todo caso, lo que apunta esta cuestión de la disidencia interna en Syriza, es el propio peso de la realidad en que se ha estribado el populismo izquierdista del actual Gobierno de Atenas. O sea, toda y cualquier opción que consista en querer salir del atolladero, del atasco en el barro de la realidad, tirando hacia arriba de los propios cabellos.