Eurocumbre para una propuesta

Para una propuesta de Grecia que pudiera ser la definida, poco menos – o quizá mucho más – que al cara o cruz, se reúne este lunes en Bruselas la Eurocumbre de Jefes de Estado y Gobierno. Este eurodebate es tanto como una prórroga y que, incluso, una salida por penaltis. Teniendo bajo los palos, al destino de la prima de riesgo en los países de la periferia sur de Europa.

Varoufakis, el ministro de Finanzas del Gobierno de Atenas, demanda a la canciller Merkel que impulse y abandere un compromiso con Grecia. Conforme una información publicada ayer por el Frankfurter Sonntazeitung, “la canciller estará el lunes ante una encrucijada decisiva”. “Tendrá que decidir – precisa – entre impulsar un compromiso honorable con un Gobierno que ha rechazado los paquetes de ayuda y busca una solución negociada, o seguir a las sirenas de su Gabinete que quieren echar por la borda al único Gobierno griego que ha sido fiel a sus principios y que puede llevar al país por el camino de las reformas”.

Ante este enunciado dialéctico que lleva en su fondo la envenenada clave de la perversión de la democracia, lo que implícitamente se plantea es el cambalache de ésta por su corrupción demagógica. Es decir, que los acreedores de Grecia (eso que el populismo de Syriza y sus congéneres “podemitas” identifican con el sistema económico capitalista que repudian) deben pechar con los costes de las promesas electorales que hicieron, imposibles de cumplir.

La alternativa esbozada por Varoufakis no acaba en un ruego que podría implicar la solución del problema en que se encuentra el gobierno griego; va más allá, pues supondría en principio tanto como la condonación política de la gravísima responsabilidad que supone el asalto/desplazamiento de la democracia por la demagogia.

Por todo ello, acaso lo que necesariamente salga de la Eurocumbre de este lunes se encuentre en el ámbito temático de los tiempos y los plazos, tal como aparece apuntado por la elevación del límite de los fondos de emergencia por el Banco Central Europeo, al objeto de evitar el corralito bancario en Grecia.

Lo que cabe presumir de otro punto es que las fintas viajeras de Tsipras por Moscú, como esbozando frente a la Unión Europea el farol político de que Vladimir Puntin podría darle algo que Bruselas pudiera “indebidamente ”negarle”. A lo que se ve, lo obtenido sería ese gas que le llegara a través de la línea turca, toda vez que el mercado europeo como punto de destino de ese hidrocarburo no parece disponer un futuro muy brillante. Ahí están las acordadas de un lado y previstas por otro interconexiones energéticas partiendo de las fuentes norteafricanas y del Oriente Próximo y Medio.

Sabido es, en fin, las muchas lecturas que en todos los órdenes tiene el problema griego. Tanto en lo directamente relacionado con la Eurocumbre de este lunes, como en lo que respecta al entramado ideológico y político sobre el que reposa el asunto. Perspectiva que para los españoles tiene un especial interés no sólo por la prima de riesgo. Hay otras primas que las que danzan por los mercados.