Extroversión china por mares y continentes

Mientras la regañina de Washington al Gobierno de Bagdad, por falta de reactividad tras la reciente conquista por el Estado Islámico de la ciudad de Ramadi -en el Poniente iraquí – parece haber atinado, al activarse para su reconquista un despliegue combinado de fuerzas regulares y milicias chiíes, apoyadas por la aviación de la alianza internacional, que han causado un significativo número de bajas. Ello refleja una colaboración implícitamente significativa en lo militar entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán.

Y cuando la OTAN reacciona al nuevo estatus internacional tras de la anexión rusa de Crimea con un reforzamiento aéreo significativamente importante de la fuerza aérea en el Báltico, mediante la ampliación de la defensa aérea de Estonia, se trata de una operación que se suma a la suspensión de la Federación Rusa como miembro del G-8. Lo que supone que el esquema bipolar de poder en el mundo sigue transformándose. Especialmente por la evolución de la geopolítica china en términos económicos continentales, y en el crecimiento de sus ambiciones y poderío navales.

Cuando el mandato político del presidente Obama entra en su parte final y se oscurece el brillo de lo que fue la histórico sintonía de Washington con los Estados petroleros del Golfo, por causa del progreso hacia el acuerdo final sobre el programa nuclear iraní, y se oscurece a su vez la capacidad económica de la Federación Rusa por efecto de las sanciones occidentales a causa del problema de Ucrania, China levanta la voz y define sus pretensiones en términos de aspiraciones globales. Lo hace por boca de su Primer Ministro Le Kequiang (ahora de visita oficial en Chile, a la que seguirán otras en Brasil, Perú y Colombia) en lo que respecta a las pretensiones marítimas de Pekín en el Mar del Sur – opuestas a las de Filipinas y Vietnam, y en lo que corresponde a los islotes que disputa a Japón -, dentro de una base presupuestaria de expansión de los gastos militares incrementada sucesivamente por encima del 10 por ciento en los últimos ejercicios. Lo del Mar del Sur es algo que aparece definida ahora por el Gobierno chino con el rango de “intereses nacionales básicos”, como Tibet y Taiwan…

Entre tanto, en lo que respecta al salto de la política marítima de Pekin desde la simplicidad de las aguas costeras a la complejidad de las grandes magnitudes de un poder naval talasocrático, es de señalar el programa a corto plazo de unas maniobras conjuntas con Rusia en el Mediterráneo y la construcción en el medio plazo de una serie de portaviones de gran porte con vistas a su expansión en el Pacífico, cuenca oceánica llamada, como se sabe, a ser el Mar del Siglo XXI…

Pero tan relevante como este desarrollo naval es la presencia económica continental china, sostenidamente en expansión por África desde los tiempos de Chu en Lai, y más que principiada ahora en América del Sur.

Hay como un cambio internacional de escala en las nuevas ambiciones económicas y los rangos de conflictividad potencial por parte de Pekín, mientras la explosión nuclear del terrorismo islámico se quiere resolver también a escala continental, por Asia Menor, África e incluso Europa.