Cambio en la Cumbre de los naufragios

El giro germano-británico habido en la Cumbre Europea celebrada ayer, sobre el drama de las migraciones que intentan llegar a Europa por mar y que se han resuelto repetidamente en naufragios con centenares de muertes; el cambio, antes moral que político y económico de los Gobiernos de Berlín y Londres, parece traer la factibilidad de unas estrategias de prevención y auxilio capaces no sólo de reducir sustancialmente el presente estado de cosas a corto y medio plazo, sino también de alumbrar una percepción global del problema que representan unos flujos migratorios a la desesperada que resultan de cuadros muy críticos del panorama político internacional.

Sin la sangrienta guerra civil que envuelve a la nación siria y sin las graves patologías islámicas – de cristalización terrorista – que desde ella y otros conflictos como el residual de Iraq y el emergido en el Yemen y en el África oriental (desde Somalia sobre Kenia) llevan muy lejos de la propia Siria desestabilizaciones locales muy graves, como la del caso líbico, cuyo origen nada remoto procede de la propia desestabilización democratizadora habida tres años atrás y signada sarcásticamente como “primavera árabe”; sin conflictos de tal naturaleza y sin el sobrevenido naufragio de la cultura política del Islam, no se habría llegado al presente estado de cosas que en sus múltiples derivadas motorizan la desestabilización demográfica que opera como factor principal del drama migratorio pulsante en el marco mediterráneo y se proyecta sobre la Unión Europea.

Dentro de ese orden de causalidad es necesario advertir la gravedad específica del caso líbico, por su duplicado signo de ser al mismo tiempo escenario de la misma desestabilización violenta y ámbito en que se fragua el tráfico mayoritario de las expediciones marítimas organizadas por las mafias que se enriquecen con el comercio de personas reducidas a la condición de cosa. También es obligado advertir que los flujos migratorios canalizados de tal forma tienen otros orígenes geográficos: el africano del Sahel occidental y el del África nororiental, y distintas causaciones políticas y económicas.

Pero, con todo, un componente decisivo de este problema es el referido a la logística aportada por las mafias, cuyos medios “navales” han sido en la Cumbre y antes de la Cumbre europea sobre la emigración como trafico ilegal objeto de y materia de previsible actuación Un concreto particular sobre el que se especula es el de la conveniencia político-militar de destruir las embarcaciones utilizadas.

Parece que lo mas claramente positivo de Cumbre europea de este jueves , junto con el referido giro germano-británico hacia una comprensión más amplia y suficiente del problema migratorio focalizado en el Mediterráneo, es la idea de que el se trata de un asunto, de un problema de la entera Unión y no sólo de los Estados ribereños. Y junto a ello, en términos de actuación, el acuerdo sobre las actuaciones de la UE a corto y a medio plazo. Europa no puede naufragar políticamente en el empeño de acabar, por humanidad, con tanta tragedia.