Viraje hemisférico sobre Venezuela

El aviso de Podemos de que se bajan del carro chavista, porque de ahora en adelante, mirando las urnas de aquí, son muchos más los inconvenientes que las ventajas (económicas) tras de la implosión económica del régimen de Caracas, se ha venido a producir en el inicio de la involución hemisférica dentro de la solidaridad ideológica que había recabado el chavismo con la siembra de petrodólares en la región. Se secó el pasto de los petrodólares, el biberón de las adhesiones inquebrantables, tras del comienzo de la “Operación Maduro” con un triunfo más que polémico en las urnas, apañado en Lima con un acuerdo entre vecinos…

Estuvo en un tris la cosa de que se atascara la sucesión de Hugo Chávez en quien éste había designado como heredero suyo. Y ahora, cuando Maduro ha cruzado el ecuador de su mandato, con la economía descabalada; la gente en la calle clamando su rechazo, y los opositores que destacaban metidos en la cárcel; ahora, cuando España recibe a las esposas de los encarcelados sin proceso y son atendidas por el presidente del Gobierno; mientras desde España, tanto Felipe González como José María Aznar definen su solidaridad con las libertades de los venezolanos, no encuentran más respuesta del sistema local que el rebuzno de la acusación por supuesta injerencia en los asuntos internos del país.

Pero entre tanto ha sobrevenido la Declaración de Panamá suscrita por 31 expresidentes hispanoamericanos preocupados por la situación en Venezuela. Un documento que es enteramente un manifiesto hemisférico de denuncia de la deriva autoritaria a la que Maduro ha llevado, en términos de crispación, tanto a su país como al resto de los componentes del “bloque bolivariano”: Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Argentina. No estando Honduras porque la aventura del presidente Zelaya de violar la Constitución de su país, modificándola para ser nuevamente reelegido, fue cortada en seco por el Poder Legislativo y el Tribunal Supremo.

Desde la Declaración de Panamá en adelante se ha iniciado un viraje hemisférico de 180 grados que habrá de llevar, antes en el medio plazo que después, no sólo a la revisión del derrotero populista que vive Venezuela, sino también el de los Estados enrolados en la propia aventura populista. Se trata de un proceso de cambio que está menos por venir que iniciado ya por la brutal incapacidad del presidente Maduro. El interés cubano en consolidar su normalización política con Estados Unidos descarta otras injerencias que las atribuidas a la política española de centro-derecha y de centroizquierda.