El Mediterráneo: ¿nostrum o vobiscum?

Europa ha reaccionado desde la vergüenza que debió provocarnos las desbocadas y masivas muertes de inmigrantes tragados por un mar convertido en cloaca y vertedero de la Historia. En muy pocas horas, la reacción primera, limitada a una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE y seguida al poco del encuentro de los titulares de Interior, ha pasado a convocar, para este jueves, una Cumbre de urgencia sobre la emigración.
Al tiempo, se comienza a barajar un plan de un envío de buques de guerra a las costas de Libia para segar el tráfico de armas y del petróleo de botín, que nutren las condiciones principalmente determinantes del trasterramiento explosivo de las gentes que huyen, desde la geografía del dolor en Asia y África, hacia Europa, y enriquecen a las mafias que explotan su desesperación y su miseria. Tal actividad mafiosa es ya sobradamente merecedora de su definición y castigo como crimen contra la Humanidad.

Mientras España era comisionada ayer para llevar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de la que es miembro no permanente, para la exposición de una nota que eleve a la condición de problema supra-europeo la tragedia mediterránea, se perfilaban, a propósito de Libia – por donde vierte hacia la cuenca marítima euro-africana esta resultante trágica de los desequilibrios nuevos en Asia Occidental y en el África del norte y en la del Sahel, junto al Índico y frente al Atlántico, dónde han implosionado Estados, lo mismo en la propia Libia que, mucho antes, en Somalia, son como agujeros negros que devoran y tragan el poco e insuficiente orden internacional que preexistía en torno suyo. Es en ese nuevo y radical desorden dónde se generan las determinantes condiciones de inestabilidad dónde se ha desencadenado regionalmente- en el mundo asiático y africano – el pavoroso problema de la emigración masiva que se vuelca sobre el Mediterráneo, buscando la estabilidad esencial del mundo europeo.

En resumen: la trágica secuencia de los sucesos migratorios en el Mediterráneo con víctimas que se cuentan ya por miles, no es sólo un problema para la Italia y demás naciones europeas y ribereñas miembros de la UE, ni tampoco de la entera Unión. Se trata de un problema internacional de primera magnitud y que, por ello, alcanza de pleno a Naciones Unidas. Un asunto que, por sus propias características de urgencias, requiere de respuestas inmediatas entre las que se incluye la Cumbre de la UE este mismo jueves.