Flaco grecoservicio a “Podemos”

Pesa mucho más el inferido daño - objetivamente clarificador de la entidad y propósito efectivos del último astro de las encuestas - causado por la andanada de Alexis Tsipras, el sobrevenido gobernante de los griegos, acusando a los Gobiernos de España y Portugal de actuar como el “eje contra Atenas”. Es brutalmente asombrosa la rapacidad demagógica del chavismo de exportación en que efectivamente comulgan los mandatarios de Atenas y los náufragos gobernantes de Caracas conducidos en tropel por el energuménico Nicolás Maduro.

Y digo “inferido daño” a la causa de “Podemos” porque el “leninismo de maraca”, destilado en los talleres revolucionarios de La Habana, y en el que Maduro se embriagó a perpetuidad, es ingrediente de su propio mensaje en términos poco perceptibles. Detectables sólo (?) por encuestas de opinión que fueron colectadas en concretísimas circunstancias españolas de tiempo y lugar. Es decir, en lo más alto del hervor de cabreo social engendrado por la gestión de ZP.
Tzipras, al echarle una mano a Pablo Iglesias, se le ha llevado posiblemente, de la mano de éste, un dígito del favor y del fervor recogido por los sondeos en la pleamar del descontento español por las terapias de cirugía aplicadas para cortar la hemorragia del paro y recuperar el crecimiento.

Es razonable entender que el quid de la cuestión en la andanada ateniense contra Portugal y España es el daño objetivo sufrido por “Podemos”, en términos de opinión pública, cuando lo que perseguía el “tsipriatato” era justamente lo contrario: el daño, en la línea de flotación del actual Gobierno cuando las elecciones generales ya están en el horizonte. Aunque distantes las urnas durante un compás de decantación óptica, quizá bastante para que el pretendido obsequio griego de apoyo a los becarios de Caracas cristalice como regalo envenenado.

Repárese en que lo de la supuesta ejecutoria española anti-griega, durante lo más encrespado de nuestra propia crisis económica, cuándo la ayuda nacional estribó en un crédito de 26.000 millones de euros. Cuyo margen de recuperación disminuye en la propia medida que continúen los redentores estipendios aplicados en su arrancada por el Gobierno de Atenas con recursos inexistentes.

Ese populismo estribado en el progresivo reparto de la miseria, es el plinto para el salto adelante de la Nueva Clase que el yugoslavo Milovan Djilas etiquetaba en su camino de regreso del marxismo-leninismo, mientras que en estas horas de repristinación iberoamericana de los totalitarismos europeos del Siglo XX, nuevos profetas de la radicalidad antiliberal vuelven remuneradamente la vista atrás; saltan sobre los regresos y las autocríticas de los viejos progresismos y refunden en una sola palabra, la de casta, la cristalización histórica de un orden político y social conseguido en las democracias occidentales al cabo de dos grandes guerras.

Puede pues suceder - por lo que ahora acaba de verse en unos casos y de sospecharse en otros - desde los dispendios y los estipendios surgidos de ello, que con el petróleo de Oriente Medio se financien los yihadismos. Y con el de la quebrada Venezuela, la mala noticia de la radicalidad populista en que se revuelven los nuevos revolucionarios de arenga y mitin de cartonpiedra.

Sobre el autor de esta publicación