La insolvencia griega incluye la diplomacia

Mientras la reanudación de los contactos en Minks, previstos para hoy, entre el Gobierno de Ucrania y los separatistas pro-rusos abre sobre el papel la posibilidad de rescatar el principio de acuerdo que se logró en la capital bielorrusa, la reunión celebrada ayer en Bruselas entre los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea sobre la eventualidad de articular una nueva ronda de presiones para que Moscú dé marcha atrás en su apuesta contra el Gobierno de Ucrania – dentro de un paquete de medidas para que éste acepte un nuevo estatus regional en el Oriente del Estado y la independencia de Crimea -, el nuevo Gobierno izquierdista de Atenas, el Gabinete de Alexis Tsypras, añadía a sus pretensiones de una renegociación y quita en el conjunto de la deuda griega en la Eurozona, la definición de su apoyo a la ejecutoria de injerencia y agresión por parte de Putin sobre la integridad soberana del Estado ucranio.

Derivada de esta cuestión de principio ante el escenario creado por el Kremlin en las relaciones ruso-europeas, queda de manifiesto la disidencia política griega frente a la estrategia de sanciones económicas y presiones políticas contra la nomenclatura rusa seguida por la Unión Europea hasta ahora; estrategia cuya permanencia e intensificación es el asunto de fondo en la agenda de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores celebrada ayer en Bruselas.

La cuestión de la disidencia diplomática griega en este momento, con su apertura práctica a la comprensión de la ejecutoria rusa en Ucrania, mientras Tsypras pide tiempo a la UE para hacer “reformas profundas” y al tiempo que Alemania adelanta una severa advertencia a Grecia, incluye un elemento de mayor significación y es el hecho de que forma parte de la OTAN… Algo de significaciones tan obvias como graves en la propia medida que el giro político de la Unión Europea ante la Federación Rusa lleva consigo la imbricación militar de fondo con la Alianza, de la que derivan todos y cada uno de los movimientos de la Fuerza Aérea en el área del Báltico en reciprocidad a los que efectúa la aviación rusa en el norte de Europa y en el Atlántico norte.