Los mercados, contra la política griega antimercado

Si ayer todos los mercados, como no podía ser de otra manera, reaccionaron lógicamente contra la política antimercado del nuevo Gobierno de Grecia dónde la Bolsa se desplomó por encima del 9 por ciento, hoy los Gobiernos europeos responderán previsiblemente con una nueva andanada de sanciones económicas por el incumplimiento ruso de los acuerdos que se suscribieron en la Conferencia de Minsk, la capital de Bielorrusia, para el restablecimiento de la paz en el Oriente de Ucrania, dónde Moscú alimenta el conflicto con las milicias separatistas y la aportación de armamento del más diverso calibre – incluso con misiles como los que derribaron el avión asiático en el que viajaban más de 300 ciudadanos- holandeses en su inmensa mayoría, es decir ciudadanos de la Unión Europea.

Así, mientras la escalada de la intervención política y armada del Gobierno diárquico ruso – que progresa en su actuación contra el entorno europeo, valiéndose internamente del establecido inmovilismo parlamentario con la rotación de dos personas (Putin y Medvédev) mediante el tramposo cambio del límite constitucional que establecía la alternancia democrática – es proceso que aporta condiciones necesarias para desestabilizar la realidad continental de Europa, el acceso democrático del populismo izquierdista de Tsipras con su Syriza se ha resuelto en su primer compás de actuación mediante decisiones de “justicia social” que transgreden los límites y violan las obligaciones contraídas por Grecia con las instituciones internacionales y los Gobiernos nacionales europeos con los que se ha venido endeudando hasta ahora.

Se trata de una práctica de incumplimiento que se ha venido a añadir al fraudulento modo en que Grecia accedió a la Eurozona. ¿Cómo sin un nuevo fraude a las obligaciones contraídas puede el actual Gobierno griego elevar el salario mínimo en los términos en que lo ha hecho? Quizá ignorando conscientemente el establecimiento de una práctica sistémica de falsificación del nivel retributivo de tal salario.

Pero ocurre además que el nuevo Gobierno de Grecia, por boca de su presidente, apurando la ruptura objetiva y práctica con la UE en estos momentos de agravada conflictividad de ésta con Moscú, esgrime también su sintonía política con la ejecutoria putiniana en Ucrania.

La revolución de Tsipras, de este modo, abre nuevas e inquietantes preguntas sobre los derroteros del poder tan enfáticamente emergido de las urnas griegas del domingo. Esta explosión de populismo en Grecia no debe dejar indiferente a nadie.