Ciclogénesis explosiva en la UE tras de las urnas griegas

En un extraño paralelismo sincrónico, con sólo un puñado de husos horarios de diferencia entre Atenas y Washington, el choque de la caliente política de extrema izquierda ganadora de las elecciones griegas, se cruza con la corriente fría de la Comisión de Bruselas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo; así sobre la costa atlántica de Estados Unidos se anuncia el cruce, en régimen de colisión, de los vientos gélidos del nordeste con el cálido y húmedo fluir de la corriente del Golfo de México. El previsto desenlace meteorológico en la costa nordeste de Estados Unidos es el de una Ciclogénesis explosiva con tormentas de vientos huracanados y copiosísimas nevadas sin precedentes.

Los factores de colisión entre los efectos institucionales y políticos del resultante Gobierno de coalición entre la extrema izquierda de Syriza y un reducido grupo de diputados de derecha nacionalista y euroescéptica y la sabida postura de la Troika (FMI, Comisión de Bruselas y BCE), de oposición a las pretensiones de Tsipras de aflojar sustantivamente el dogal de la deuda griega por la vía de una quita “adecuada”; oposición a la que debe añadirse la concurrencia berroqueña del Bundesbank y el aliento doctrinal merkeliano de ajuste presupuestario y prieto el cinturón.

Casi en contraposición con la dieta política espartana a la que está constreñida Grecia cabe esperar que la activada nueva ruta del Banco Central Europeo con la compra de deuda opere como algo más que solo paliativo, pues el paquete griego de deuda demanda algo que está más cerca de la cirugía de los trasplantes que de la terapéutica de los ansiolíticos, los calmantes en general y los baños de asiento. Todo esto forma parte de la crónica de la inmensa deuda acumulada por Grecia, de más de 200.000 millones de euros, lo que compone el grandísimo pedestal que representa el coste financiero de lo mismo para las arcas más que vacías del país.

Tan apabullantes realidades financieras no se compadecen ni con los humos ni con las promesas que han llevado a Syriza al Gobierno, y en términos de meteorología económica resultan equiparables con las nieves y los vientos esperados ahora en la costa nordeste de Estados Unidos. Si fuera practicable, la única salida de emergencia sería la de asegurar los postes del tendido eléctrico para que la población pueda aguantar uno y otro temporal dentro de sus casas.