Desde el Estado Islámico en el Este líbico

Sigue la metástasis. El Estado Islámico (EI) ya se instala también en el Este Líbico, mientras que en Nigeria, Boko Aram (una genérica franquicia suya, pendiente de protocolizar y cuyo emblema y síntesis sería “Occidente es Pecado) embiste el pasado fin de semana contra el Islam ortodoxo y apacible, matando al plástico en una mezquita más de 100 fieles en el momento de la oración del viernes. Al Qaeda se queda atrás con sus propias aberraciones homicidas. El Ébola coránico y yihadista hace ya tiempo que saltó sobre el Sahara y se encona por la cartografía de la negritud.

El polifórmico yijadismo reclama ser la pesadilla global de nuestro tiempo, tornándolo muy específicamente inseguro mediante el ejercicio de una transversalidad que desborda la resucitada (por Putin), tensión Este-Oeste porque el renovado terrorismo islamista afecta también y casi por igual, lo mismo a Occidente que a rusos y chinos.

Entre tanto, el Papa Francisco abraza a la Iglesia Ortodoxa de Oriente y busca la distensión con el Islam – al que reclama que se movilice contra el yihadismo – mientras Recip Erdogan, el presidente turco, denuncia la creciente islamofobia que cunde por el ancho mundo. Y lo hace sin reparar en el irritado estupor que despierta entre toda la gente esta deriva aberrante del Islam y, de otra parte, sin advertir que el mundo aun espera una explicación suya sobre cómo se las apañó para, sin pago de rescate alguno, tal como afirmó en su día el presidente de Turquía, el Estado Islámico devolvió al Gobierno de Ankara los soldados que le había secuestrado. Asimismo, esta es la hora en que no se han olvidado las renuencias y tardanzas turcas ante las demandas de la Alianza Internacional contra el IE para que facilitara el paso por su territorio a los refuerzos de los pesmergas kurdos para aguantar los embates islamistas sobre la ciudad siria de Kebane.

En cualquier caso es de advertir que este tiempo de la actualidad expansiva del yihadismo, acaba de tener su contrapunto con el radicalismo inverso de los revelados – por parte del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) – contactos secretos del Gobierno de Israel con la jefatura del extremismo de Hamás. Es muy razonable la explicación de este cambio de interlocutor palestino efectuado de Benjamin Netanyahu, el Primer ministro judío.

Efectivamente, a éste la resulta más manejable y cómodo un interlocutor descalificado por sus prácticas terroristas y por sus responsabilidades en las guerras de Gaza, que el presidente de la ANP, sobre-legitimado por el apoyo de la Unión Europea cuando ésta, Gobierno tras Gobierno, se define por el reconocimiento de Palestina como Estado.

La consecución de este proyecto revolucionario de la UE tendría un efecto sistémico en muchos de los problemas de Oriente Medio; principalmente en los presupuestos históricos y políticos que se encuentran en la base misma de esa fermentación, mitad política y mitad religiosa, en la que se ha fraguado la erupción cancerosa del Estado Islámico. Que es, como tumoración terrorista, resultante de un hibridación de dos vectores diferentes de irracionalidad: la religiosa y la política. De la conjunción de ambas procede esa transversalidad histórica que descoloca los análisis convencionales del problema.