Petróleo, Canarias y Marruecos

Un noruego, un mejicano o un brasileño, por ejemplo, difícilmente podrán entender el discurso del gobierno autónomo canario contra el eventual hallazgo de petróleo en aguas de las Islas Afortunadas, en cantidades suficientes para que Repsol lo pueda explotar y, desde ello, España disponga del mismo en términos que rebajen sustancialmente la carga que supone para nuestros recursos nacionales el gasto de importarlo. Por modesto que fuera en un principio el caudal de crudo extraído, carecería de sentido no verificar cuánto puede dar de sí el esfuerzo económico de la prospección, partiendo de la práctica seguridad de que el éxito de la operación prospectara y la consecuente explotación del yacimiento, no comportaría mayor riesgo ambiental para la industria turística del archipiélago y si, en cambio, garantía añadida de que el proceso de industrialización subsiguiente supondría la creación de gran número de puestos de trabajo, tal como ha ocurrido, salvadas de momento las obvias diferencias de escala, con el caso de Noruega.

Quiero con ello señalar, sobre el particular del empleo, que los trabajos que la petrolera española realiza en el mar de Canarias, aparte de las garantías de seguridad que presupone la distancia a la que se realizan – además de las que se derivan de las nuevas tecnologías aplicadas a la extracción de los hidrocarburos en profundidades oceánicas -, resulta poco menos que descabellado temer un daño para el turismo del archipiélago y, con ello, la consiguiente pérdida de puestos de trabajo. Por el contrario, la hipótesis a considerar respecto del futuro del empleo en Canarias, sería de suma y no de resta, pues la industrialización subsiguiente a la explotación de la bolsa de petróleo sería tanto como un manantial de puestos de trabajo, tal como ha sido en el referido caso escandinavo, en el de México y como lo está siendo en Brasil.

Sólo faltaba para remachar la evidencia del despropósito que supone sobre este particular la alineación frontal, nacionalista, sectaria y malhumorada de la administración que preside el zapaterista Paulino Rivero, la noticia de que Marruecos, en aguas bien próximas a las nuestras, ha dado ya con la prueba de que existe una bolsa de crudo, probablemente la misma en la que trabaja Repsol, lo que significa que nuestro vecino del sur nos ha tomado la delantera. Algo que, en el caso, de que el yacimiento fuera de una capacidad más o menos modesta, significaría que Marruecos podría finalmente extraer más barriles que España. Sería un asunto menor, pero valdría como botón de muestra.