Tensión en la asimetría chino-hongkonesa

Al tiempo que el Gobierno de Pekín detiene a más de 60 activistas en varios espacios urbanos del Continente, por pronunciarse en apoyo de las protestas de Hong Kong, insistentes en remedar los pronunciamientos norteafricanos de la Primavera Árabe, Leung Chun-ying, el gobernador electo de la ex colonia británica, ha mostrado su disposición a iniciar conversaciones con la Federación de Estudiantes: una de las tres organizaciones que sostienen las protestas callejeras en demanda de que las elecciones, a partir de las de 20017, giren en torno a candidaturas libres y no sobre listas cribadas por un comité comisionado por el Gobierno del Imperio del Centro, dirigido desde el Partido fundado por Mao.

Tan evidente es que las detenciones en el Continente, reveladas por el CHRD (Chinese Human Rights Defenders) según informa la Agencia Efe, expresan el interés del Gobierno de Pekín en impedir a toda costa que la demanda hongkonesa de elecciones del todo libres, tanto en términos de electores como en el de los elegibles, se “contagie” como una suerte de “ébola democrático” entre las masas ingentes, de millones y millones de individuos ahormados bajo la férula dictatorial del PCCh. Para el sistema tan fundado por Mao como hibridado con el sistema capitalista de producción, el virus democrático de Hong Kong sería un apocalipsis.

Las detenciones barredoras de los primeros ecos continentales respecto de lo que acontece en la excolonia se compadecen, sin embargo, con la determinación del Gobernador Delegado de Hong Kong de seguir abierto a las negociaciones con parte de los manifestantes, bien que lo hace partiendo de la premisa de que la reforma electoral establecida para las referidas elecciones de 2017, no se modificará, según ha manifestado por Leung Chun-ying, en su primera comparecencia pública desde hace dos semanas, “por cuestiones pragmáticas”. Más claro, agua.

La asimetría sobre la que está establecida la relación entre Hong Kong y el régimen de Pekín con la fórmula de “un mismo país y dos sistema políticos” trae consigo tanto la generación de tensiones tan definidas como lo expresado en la primera hornada de detenidos por manifestarse en la misma pretensión e inquietudes de los manifestantes de la excolonia británica, como el cínico argumento del electo candidato de Pekín y gobernador del territorio, de que ni las negociaciones ni el posible pacto no cabe buscarlos ni encajarlos en el plano de los principios. De éstos hay que olvidarse, como afirma de modo implícito Leung Chun, pragmáticamente. Mirando siempre a otra parte y rebatiendo la aseveración atribuida a El Gallo de que “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”.