A propósito de Cataluña: democracia contra la ley es anarquía

Uno y otro y de los que empujan el ariete contra las puertas de la ley y contra el muro de la Constitución lo hacen proclamando el primado de la democracia como suprema razón para exigir la consulta sobre la independencia misma de Cataluña. Y a falta de la posibilidad de añadir un peldaño al despliegue de su dialéctica se aferran al recurso de las comparaciones tramposas, en la medida que se esgrimen y comparan realidades, como hechos y situaciones, que no pueden equipararse, porque son distintas. Pertenecen a géneros diferentes. No caben comparaciones entre ellos por lo mismo que carece de sentido sumar o restar, por ejemplo, bufandas y máquinas de escribir o de tricotar.

Es el caso en estas horas del desafío político desde la Generalidad de Cataluña en que no sólo los separatistas catalanes sino también los etarras vascos, toman de la mano del PNV, como muleta argumental en su defensa de las iniciativas independentistas, el caso del referéndum habido en Escocia, con el consentimiento del Gobierno conservador de Cameron, cuyo partido – sabido es – está trufado de componentes euroescépticos. Potencial germen de un proceso de disidencia que podría llevar un día a reclamar por vía de otro referéndum, el abandono británico de la Unión Europea.

En España, etarras y sabinianos al ciento por ciento, al igual que separatistas de ahora y las durmientes esporas de Terra Lliure, con desinformación suficiente sobre los formatos manifiestos de la legalidad constitucional española, saben que nada tiene que ver el caso británico en el habido referéndum de Escocia con las nulas posibilidades que ofrece nuestra Ley Fundamental escrita ante la maniobra de agitación política emprendida por el señor Mas con su convocatoria de un referéndum apoyada en la Ley de Consultas que el Parlament de Cataluña se ha sacado de la manga, lo mismo que podría haberse sacado un conejo.

Los independentistas de Escocia no pusieron en solfa la legalidad británica porque no hay en ella precepto alguno que se cruzara en su camino, cerrándole el paso. Pero en el independentismo catalán sí han ido al choque y están ello con la rúbrica masiana del sábado. Haciéndolo además con plena conciencia de su ilicitud y sin otra cobertura que el sofisma para imbéciles de que el principio democrático es suficiente y basta para legitimar la iniciativa de convocar a los catalanes a una opción entre cuyas alternativas figura la de dinamitar la unidad nacional de los españoles todos, entre la que figuran los catalanes. Y es así porque democráticamente se estableció en el referéndum, constituyente de nuestra legalidad y nuestra democracia, sobre la Constitución de 1978.

Lo que se constituyó en el referéndum aquel fue nuestra Ley Fundamental, en la que tienen sentido las Autonomías como legalidad constituida. Nunca como fuente constituyente de una nueva legalidad.

El dictamen del Consejo de Estado no puede dar acogida alguna a esa desventurada iniciativa rubricada por el muy atolondrado señor Mas. Que en su progresión por el disparate político y la agresión a la unidad nacional ha ido cada vez a menos. Toda iniciativa contra la legalidad fundamental nada tiene que ver con la democracia pero sí con la anarquía.