Emergencia geopolítica en Europa

La doblez putiniana toca techo en la sublevación separatista del sureste ucraniano. Eso que era un secreto a voces -que las milicias rusófonas, desde Crimea a las actuales batallas de Donetsk y Luganks, era tropa de Moscú disfrazada de disidencia frente a Kiev- se ha desenmascarado y comparece ahora, según fuentes de la Federación, como fuerza rusa de voluntariado que combate junto a los separatistas en armas que han renunciado, tomando el fusil, a pasar sus vacaciones en las playas del Mar Negro.

Conforme la versión de la OTAN se trata de un flujo militar ruso equivalente a 1000 hombres, llegados para apoyar a quienes en el sudeste de Ucrania se enfrentan, tras de la anexión de Crimea, a las tropas enviadas por el Gobierno de Kiev. Pero lo más grave sería no sólo ese añadido número de combatientes sino el rango de sus armamentos, que incluye misiles tierra-aire bloqueantes del empleo de la aviación a sus oponentes en las actuales batallas.

Que el presidente Poroshenko haya suspendido su viaje a Turquía por causa de este estado de cosas, añadiendo el anuncio de ello a la petición de ayuda a la Unión Europea, es dato que tiene su desarrollo en la petición por Lituania de la reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, del que es miembro no permanente del mismo. Un movimiento muy expresivo, además, del “síndrome báltico” (estado en cuya virtud puede que no le llegue la camisa al cuerpo) que no sólo comparte con Estonia y con Letonia – las tres liberadas en su día de la anexión soviética – sino también con Polonia.

Una situación ante la cual, visto el revisionismo histórico putiniano, la OTAN, que ahora, como no podía ser de otra forma respalda y suscribe la denuncia del presidente ucraniano, semanas atrás reforzaba los efectivos aéreos del conjunto báltico.

Los mercados de valores reflejaban este jueves, mediante sensibles cotizaciones a la baja, el impacto de la presente evolución de la crisis de Ucrania. Todo un cuadro susceptible de ser calificado, sin dramatizar nada, de emergencia geopolítica en Europa.

El Departamento norteamericano de Estado se ha apresurado a calificar la actual situación en torno a Donetsk y Lugansk, de contraofensiva dirigida por Rusia. Veremos qué se dice en el Consejo de Seguridad mientras pongo punto final a esta nota de urgencia.