Estertores de un ciclo de treguas en Gaza

La reanudación del lanzamiento palestino de misiles sobre Israel desde sus reductos residuales en Gaza, realizada simultáneamente con una declaración de sus delegados en las negociaciones en El Cairo -que todavía continúan-, ha traído consigo la consabida réplica militar judía, sin otro añadido que la no activación de las defensas anti-cohetes.

El incidente, al que ni una parte ni la otra ha adjuntado otro añadido verbal que la justificación palestina de su impaciencia ante el bloqueo a todo avance en las concesiones por parte hebrea, encuentra su sentido, de un punto, en las últimas afirmaciones de Benjamín Netanyahu de que Hamas no convertiría su derrota “militar” en una victoria política, y de otro punto, en el hecho muy probable de que la dialéctica de este último proceso de violencia desde y sobre Gaza, con su correspondiente ciclo de treguas, parece haber llegado a su fin.

Junto a las condiciones de contexto internacional -referidas en nota anterior a ésta– es de considerar la hipótesis de que una y otra parte han llegado a la conclusión y al acuerdo de otro en términos convencionales no es posible. Como tampoco lo es que se reanude la violencia en los términos precedentes.

Los antagonistas están constreñidos al reconocimiento de que menos la guerra de Siria que la de Iraq entre el Gobierno de Bagdad y el del Estado Islámico, han revuelto el tablero de Oriente Próximo y Medio, modificando así, en consecuencia, la dinámica del propio discurso palestino y la praxis política del Gobierno de Benjamín Netanyahu. Sólo hay que reparar en el mensaje al mundo de los del Califato del Bagdadí, amenazando “ahogar en sangre” a Estados Unidos y sus aliados -por su intervención determinante en la campaña de Mosul- para pensar que ese yihadismo de los suníes radicales de Iraq, que rebasa en mucho el discurso terrorista de la Al Qaeda pilotada por Zawahiri, el sucesor de Ben Laden, altera las premisas políticas en la región comenzando por el mismo Iraq, dónde el cambio de Gobierno ha restablecido la base nacional para reconducir la guerra civil que estaba perdiendo el Estado nacional frente al Estado “califal” de los ahora derrotados por los Peshmergas kurdos, con el apoyo aéreo norteamericano y la iniciada ayuda europea en armas y dinero.

La satisfacción de la República Islámica de Irán por este cambio político-militar en el escenario iraquí tiene que reflejarse de algún modo en la guerra civil de Siria como en el podrido asunto de Gaza -que tanto auspició Mahmud Ahmadineyad, el anterior presidente iraní-. Asunto más que regional que ha sido poco menos que el icono del ciclo político anterior: en declive desde el momento que comenzaron en serio las negociaciones para la revisión y eventual desmontaje del programa nuclear de la República Islámica.

Estas nuevas condiciones de fondo contienen posiblemente las claves para el cambio que espera el problema de Gaza, ligado de raíz a la conversión de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Estado Palestino (EP).