Gaza, escapar del infierno

El cuadro deparado por los sucesos de este domingo, con su disparado balance de daños y quebrantos humanos – muertes, heridos y refugiados – explicaba sobradamente la fulminante reacción internacional exigiendo el inmediato alto el fuego, tanto desde Naciones Unidas como del presidente de Estados Unidos y por parte de la Liga Árabe.

Significativo en grado sumo es que el presidente Obama, que representa a la principal potencia aliada de Israel, abriera la marcha de la presión internacional en demanda de inmediato alto el fuego, aunque ello, como no podía ser de otro modo, no haya supuesto cortapisa para señalar el derecho a la propia defensa que el Estado Judío tiene, igual frente a la violencia endémica de la cohetería islamista contra territorio israelí, que ante agresiones puntuales como el secuestro y asesinato de tres adolescentes judíos estudiantes de los textos rabínicos; triple crimen al que sucedió el secuestro y muerte de un chico jordano, al que extremistas judíos quemaron vivo.

Necesario es anotar el hecho de que cientos de israelíes se hayan manifestado también en Tel Aviv reclamando lo mismo que las mayorías en el mundo. Y junto a esta precisión, dentro de la patente desproporción entre las fuerzas contendientes en esta tercera guerra de Gaza, luego de las de 2008 y 2012 – que hirieron mortalmente las negociaciones para el establecimiento del Estado Palestino -; es necesario señalar, digo, la asimetría moral existente entre lo que representa, de una parte, la democracia israelí, en cuyo seno minorías disienten libremente con manifestaciones en contra, y, de otra, el islamismo radical de Hamás donde el disenso político o religioso implica riesgos de muerte, como ocurre a estas horas en el Iraq ocupado por las huestes del Estado Islámico, pues allí los cristianos y demás minorías religiosas escapan como pueden de las huestes radicales que operan con su discurso disidente de Al Qaeda.

Habrá que volver una vez más a la reflexión no sólo de que la guerra de Iraq de 2003 fue un grave error occidental, que rompió el principio de equilibrio que existía en Oriente Próximo y Medio entre nacionalismo e islamismo, como lo fue anteriormente, tras de la Primera Guerra Mundial, el desmantelamiento del equilibrio estructural que representaba en esa región el Imperio Otomano. Una estructura que secularmente había preservado por allí la convivencia pacífica entre musulmanes, cristianos y judíos. Son consideraciones no ociosas en circunstancias como las de ahora, en las que por Oriente Próximo y Medio los radicalismos parecen confluir en cumplida unidad de propósito.

Un resquicio para el acceso al alto el fuego en Gaza parece vislumbrarse por la mediación egipcio-norteamericana, que podría articularse desde la llegada a El Cairo de John Kerry, el director de la diplomacia estadounidense. En estas horas de colapso moral por los rescoldos del disparo objetivamente genocida contra el avión indonesio en la vertical de la guerra civil en el Sureste de Ucrania, sólo faltaba la tensión transversal entre USA y Rusia que se desprende de la acusación de la Casa Blanca contra los prorrusos; acusación de que bloquean la investigación de lo ocurrido con los misiles que Moscú les había entregado.