Explosiva caída de la relación Este-Oeste

La muy averiada relación del bloque occidental con la Federación Rusa por la crisis geopolítica de Ucrania, acaba de sufrir una sustancial caída por causa de cómo evolucionan los choques armados en el sureste del País de las Tierras Negras ( por los campos de cereal más feraces del mundo), al saltar de nivel participativo el apoyo del Kremlin a los milicianos separatistas con la participación de blindados y acusaciones de entrada en combate de cazas rusos en apoyo de las milicias armadas que luchan contra el Ejército de Kiev . En resumen, por la nítida percepción del incumplimiento putiniano de lo convenido el pasado 27 de Junio, sobre la preservación de la soberanía y de la integridad territorial de Ucrania. Según Washington, “Rusia no ha cumplido con los estándares básicos de conducta internacional”.

En consecuencia, mientras la Unión Europea ha decidido en su último Consejo suspender la cooperación financiera con Rusia, por medio de sendas decisiones del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), se añaden, de otra parte, sanciones nuevas a empresas y Bancos. Habiéndose elaborado asimismo una relación de empresas energéticas y bancarias, tal que Gazprombank y Vnesheconombank, además de personas físicas identificadas por su responsabilidad en apropiaciones de bienes en el contexto global de la anexión de Crimea. Todo determinado por el apoyo ruso en el Sureste a las separatistas milicias prorrusas, cuya generalizada ocultación de rostros e identidad de sus integrantes, impide saber hasta dónde son sólo ruso-parlantes ó rusos a secas.

Como no podía ser de otra manera, el presidente Putin se ha revuelto contra las sanciones acordadas por la Unión Europea en defensa de su nuevo asociado, considerándolas fruto del “chantaje” de Estados Unidos, aprovechando la ocasión, al paso, para descalificar la interlocución norteamericana durante la última década y, al propio tiempo, advertir que estos pasos sancionadores de ahora “pueden llevar las relaciones entre Estados Unidos y la Federación Rusa a un callejón sin salida”.

El tono de la dúplica putiniana a Washington, enmarcada en el relanzamiento del conjunto de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) como bloque político-económico “alternativo” y precedida por la reactivación de la plataforma de espionaje electrónico en la localidad cubana de Lourdes, pagada por Putin con la condonación del 90 por ciento de la deuda que Cuba tenía con la Unión Soviética, se corresponde nítidamente con el nuevo formato geopolítico por el que se orienta el esquema internacional de Rusia desde la guerra de Georgia, ratificado ahora con la crisis semibélica de Ucrania.