Las urnas blindan la unidad de Ucrania

En la propia medida que la farsa electoral montada por Rusia para la autodeterminación de Crimea no aportó ninguna legitimidad a la anexión rusa del territorio, las elecciones presidenciales celebradas ayer en Ucrania, ganadas por Petró Poroshenko, destacado impulsor del Maidan – la revolución popular que forzó la caída del Gobierno títere del expresidente Yukanóvich, por haber incumplido el mandato del Parlamento de Kiev para la vinculación del país a la Unión Europea -, han sido urnas que han venido a blindar política y jurídicamente, ante el concierto internacional, la unidad de Ucrania como ente soberano protegido por el Derecho de Gentes.

El alcance de las urnas de este 25 de Mayo era algo que tenía advertido Vladimir Putin todo el tiempo que sostuvo su oposición a que celebraran las elecciones presidenciales de ayer: postura que a la postre hubo de cambiar porque era de todo punto insostenible. A la anexión de Crimea, con su objetiva insostenibilidad, no podía añadir por mucho tiempo su pretensión de bloquear el derecho de la inmensa mayoría de los ucranios de elevar al rango de derecho formal su facultad soberana de levantarse contra un poder que había incurrido en traición al referido mandato parlamentario de vincular la nación a la Unión Europea.

Concurría asimismo la pretensión del Kremlin de tener supuestamente derecho a disponer de voz y voto sobre la estructura del Estado ucranio, cambiándolo desde su formato unitario a otro formato y modelo de tipo federal. Algo cuyo significado era además de una injerencia en la soberanía y la independencia del país, maniobra enfocada al aflojamiento del Estado unitario, vertebrado en un solo cuerpo, en otra articulación: laxa y abierta, accesible, para su más fácil desglosamiento de las fracciones ruso-hablantes del país. En la línea manifestada luego con los actuales ilegales e ilegítimos procesos de autodeterminación en el sureste de Ucrania.

Todo eso y a otras cosas más se ha venido a cortar en las elecciones presidenciales de ayer, con la victoria de un programa político, el de Poroshenko, que incluye, además de convocar elecciones legislativas antes de fin de año y de convocar un referéndum sobre el ingreso de Ucrania en la OTAN, el “no” a la federalización y la impugnación del referéndum montado por los agentes rusos para la “ocupación” de Crimea: actuada desde los mismos resortes para las autoproclamadas “repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

Desde ese diseño de una política de rescate nacional – que compatibiliza con la propuesta de un estatus lingüistico para la minoría ruso-hablante que alcanza el 10 por ciento de los ucranios -, resulta fácil entender lo holgado de su triunfo electoral de Poroshenko; triunfo reconocido por su concurrente electoral, la exprimera ministra Yulia Timoshenko, antes de que hubiera concluido el escrutinio.