Ucrania y Egipto bajo amenaza

Acaba Putin de protestar, supuestament6e sorprendido, por la crítica valoración que hacemos los medios periodísticos occidentales de su política de anexión de Ucrania. Es dato, esta protesta del presidente ruso, que aporta luz sobre de las sensibilidades existentes entre uno y otro mundo: el de Putin y sus seguidores frente a la reacción occidental a su política.

Expresa lo primero, en el mejor de los casos, el ideario sentimental del mesianismo ruso, conjugado en este caso como sentimiento de agravio contra Occidente. Y responde lo segundo, en términos tanto europeos como norteamericanos, a una cultura de libertades políticas y consecuente respeto a las leyes internacionales, entendiendo éstas como condición necesaria para la relación estable entre los pueblos.

La constante mesiánica del eslavismo ruso, a la que responde el putinismo, ha venido a expresar su más peligrosa significación en este complejo precipitado doctrinario destilado en los alambiques nacionalistas del KGB, donde se han formado el presidente Putin y el conjunto de sus más próximos y estrechos colaboradores.

Son tan obvias estas diferencias de percepción de la realidad política entre rusos y occidentales que explican dos cosas: que el propio presidente Putin simula extrañeza por la reacción crítica del periodismo occidental, y que la tragedia nacional de Ucrania resulta de la telúrica fricción de fondo entre estas opuestas percepciones de la realidad política y de las respectivas conciencias nacionales.

Una y otra realidad entrechocan como lo hacen las placas tectónicas, bajo el lecho submarino, entre las masas continentales de la Tierra. Y es el Este de Europa, representado por Ucrania, el que soporta la presión hegemónica del “continente histórico” expresado, en lo cultural y en lo político por la Rusia de Vladimir Putin. Tan igual y tan distinta – por su común denominador mesiánico – concebida por Lenin.

La trapacería de Victor Yukanóvich en la Cumbre de Vilna abortando la asociación de Ucrania con la Unión Europea, fue tanto como la interiorización ucrania de la voluntad rusa de reabsorber a los ucranios todos en los propios términos que lo hizo la Revolución Bolchevique, el fascismo rojo de Lenin. Aunque Putin con idéntica voluntad y ambición espacial se confiese cristiano; pero cristiano de la Tercera Roma.

Hay una suerte de equivalencia, en términos de conflicto y colisión, entre la Ucrania vulnerada por Putin en Crimea, y el Egipto de ahora mismo entre el islamismo político de los Hermanos Musulmanes y la política civil de los militares que desplazaron, el 13 de Julio de 2013, al presidente Morsi.

Son dos concepciones en colisión de la política: la islamista, que perdió el poder, y la nacionalista y seglar, que lo recuperó y espera legitimarlo en las próximas elecciones presidenciales. Aunque manca legitimación será si llevan a término las centenares de penas de muerte dictadas por la Justicia civil. Esperemos que el poder moderador de los Muftis rebaje el rigor y pongan las cosas en su sitio.

Esperemos, en fin, que Rusia se abstenga de una vez y los militares egipcios no se equivoquen cargando de motivos al yihadismo.