Rescate de coste extra

A lo que se ve, tras de las declaraciones del primer ministro ruso, Dimitri Medvédev, en sus comentarios oficiales sobre el desenlace de la crisis bancaria chipriota, el rescate en que se ha resuelto de inmediato el problema – cuando aún quedan flecos y algo más que pormenores sobre las quitas a los depósitos en los bancos chipriota superiores a los 100.000 euros – puede traer cola no suficientemente prevista ni considerada por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Se trata de una sombra o de una incógnita por la que asomaría la incompetencia e incapacidad manifiesta en el negociado de la señora Ashton.

Deriva el problema, al parecer, de la crítica proporción que corresponde a los depósitos rusos en los bancos chipriotas intervenidos. A ello se ha referido Medvédev en su discurso de descalificaciones, tanto a la primera semana del proceso de elaboración del acuerdo a tres bandas (a que ha sido sometido Chipre y que Chipre ha aceptado) y que el ruso ha calificado de “completo absurdo”, comparándolo además con las confiscaciones soviéticas; es decir, con la negación del derecho de propiedad y el asco sistémico al orden capitalista.

Por eso mismo, con ocasión de ese chapucero primer planteamiento de la troika para resolver el sistémico embrollo chipriota, el primer ministro ruso tachó el indiscriminado gravamen que se proponía para los depósitos bancarios de “injusto, poco profesional y peligroso”, porque violaba el límite de garantía establecido para los depositantes.

Pero la acritud de tales opiniones, luego de reflexionar en voz alta sobre el modo en que acabará esta historia y sus efectos para el sistema financiero internacional, ha llegado a su cénit al calificar implícitamente de robo la quita convenida de los depósitos bancarios superiores a los 100.000 euros, que en su inmensa mayoría corresponde a fondos rusos de lavadora; escamoteados y parcialmente robados a la Federación Rusa por parte de las multiformes mafias que parasitan allí la libertad económica desde la caída del sistema soviético. Así, en alusión a este sustantivo particular, se ha referido Medvédev, en sus palabras sobre las consecuencias implícitas en lo acordado para el rescate de Chipre supondrán tanto como que continúe el “saqueo del botín”; o sea – precisó después -: “allí (en Chipre), creo que siguen robando lo robado”. Lo detraído en los negocios ilegales dentro de Rusia por la delincuencia económica.

Los costes extra del rescate de Chipre que estén por llegar, aflorar y definirse aparecen ya como epílogo de la historia teóricamente concluida en la madrugada de ayer. El contenido de ese epílogo está anunciado en estos comentarios del Primer ministro ruso; comentarios que, de otro punto, explican – sin hacerlo formalmente – el portazo dado en Moscú al ministro chipriota de Hacienda, que se pasó dos días corriendo sin parar por la capital rusa, de la Ceca a la Meca, en su pretensión de que se les ampliara el crédito anterior que la Federación Rusa les había concedido recientemente.