Más que una piedra en el zapato

Corren las horas, se agotan los plazos para evitar la quiebra de Chipre, y la gente, como no puede ser de otra manera, se pregunta como una pieza tan diminuta del Eurogrupo, algo así como menos que una piedra en el zapato, no acaba de alcanzar la condición suficiente desde la que evitar la quiebra.

A la llegada este domingo del presidente chipriota a Bruselas para entrevistarse con el de la Comisión Europea, Durao Barroso y con el del Consejo, Van Rompuy, mientras habían sido preparados encuentros con los representantes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo, y en tanto se había dispuesto una convocatoria del Eurogrupo, para la tarde, las espadas seguían en alto y desde la isla del conflicto se acusaba al Fondo Monetario Internacional de improvisar nuevas e inaceptables exigencias. Algo que explicaría el hecho de que aquello que parecía encarrilado ya se fuera, inopinadamente, al traste en el último momento.

La acusación chipriota contra el proceder del Fondo Monetario Internacional parece incluir elementos necesarios y precisos para avanzar hacia una explicación de lo que parece no tenerla. Eso de que una fracción tan mínima de la Eurozona no pueda ser rescatada de la orilla del mismísimo abismo en que se encuentra. ¿Está la clave del problema en el sistema mismo de la Unión Monetaria, o el problema resulta de otro factor institucional añadido a éste? Al analizar los componentes de la práctica de que se acusa a la institución presidida por Cristine Lagarde, no aparece con suficiente claridad ningún otro factor añadido.

¿Por qué Rusia se ha marginado de la posibilidad, entrevista por Nicosia en el primer momento de esta crisis, de ayudar a Chipre por la vía de un segundo crédito? Tanto pudiera ser por la muy potente razón de que la parte greco-chipriota de la isla carece de crédito, como por el hecho mismo de que las autoridades monetarias rusas no tengan interés alguno en que esa lavadora de dinero negro hecha con madera de ciprés, siga funcionando a todo gas contra los propios intereses del Fisco ruso. La degradación funcional a que ha podido llegar la Banca chipriota dentro de la propia Eurozona, puede aportar la base suficiente para que de una parte y de otra se dé pábulo a cirugías de campaña, potencialmente capaces de incluir la amputación… Otras son las consideraciones que se derivan de los problemas sistémicos resultantes del mal diseño de que se dispuso para montar el eurosistema monetario.

Y después de todo, además de por los dogmatismos económicos y por las dependencias de los avatares internos, de las políticas nacionales y de los ciclos electorales de los Estados de cabecera – y de los de cola, como Chipre – dentro del conjunto de la Eurozona. Pero sobre todo, sobrenadándolo todo ahí queda, como reducto de esperanza, el capital de voluntad política del que habrán de hacer gala desde la reunión del Eurogrupo este domingo en adelante.