Turno de urnas en Venezuela

Denegado por los gobernantes venezolanos a su país la concreta circunstancia clínica en que permanece sumido el presidente Hugo Chávez, son éstos mismos quienes canalizan las versiones sobre los niveles de capacidad y de supervivencia del mandatario. Y además de bloquear el concurso de una junta médica que autentifique la realidad de estas horas, los autoerigidos en portavoces incurren en contradicción palmaria.

Si el actual ministro de Asuntos Exteriores, Elías Jaura, informa del irreversible deterioro del enfermo, su predecesor en el cargo, el ahora vicepresidente primero, Nicolás Maduro, se descuelga con la afirmación de que ha mantenido un despacho de seis horas con el presidente. Pese a conocerse por todos la sobrevenida incapacidad de hablar de éste por causa de la traqueotomía que le fue practicada ante su incapacidad respiratoria, habida cuenta la grave afección pulmonar que sufre debido a una infección durante la cuarta y última cirugía que le fue practicada.

Entre tanto, las fuerzas de oposición exigen tanto la información fiable sobre tan trascendental estado de cosas como que se oficie conforme a derecho la declaración de incapacidad para que, de inmediato, se convoquen nuevas elecciones presidenciales. Con toda lógica, y añadidamente, anticipan la denuncia del incumplimiento de la norma constitucional regulatoria del tránsito de poder entre el extinguido mandato presidencial originado en las elecciones de cuatro años atrás y el mandato nuevo salido de las urnas de 2012. El Tribunal Supremo no puede en modo alguno suplir mediante una resolución suya el acto de juramento y aceptación de las renovadas responsabilidades del presidente electo.

Es de evidencia palmaria que tanto en lo jurídico-formal como en términos prácticos la situación política venezolana resulta insostenible. Ejemplifica en términos no planteados hasta ahora un supuesto tan singular y novedoso de inseguridad jurídica dentro del hemisferio iberoamericano. Y una cuestión a debatir entre otras muchas es la de hasta dónde no resultaba un mucho inhumano que a Hugo Chávez se le “forzara” a comparecer como candidato a la presidencia de Venezuela el pasado otoño cuando ya llevaba tres intervenciones quirúrgicas a sus espaldas por las metástasis de su cáncer de duodeno.

Lo normal es que las cosas se hicieran así desde el poder por la propia inercia del poder mismo. Del sistema chavista construido por el teniente coronel y del que, al cabo, éste quedó prisionero.

Esta sobrevenida solución de continuidad en la vida constitucional de Venezuela merece toda preocupación y más que cumplidos motivos de alarma. El problema desborda el espacio venezolano y genera cuestiones, riesgos, de desestabilización regional, pues el régimen chavista se ha venido a clonar en otros tantos de la misma condición dentro del espacio suramericano. Prueba de ello son las noticias que llegan sobre los contactos emprendidos al parecer por el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza. Personaje que en el reciente pasado, cuando la crisis presidencial hondureña por la destitución del presidente Zelaya, manifestó algo más que sintonía con los puntos de vista venezolanos, puesto que todo el problema surgió por el hecho de que el depuesto presidente hondureño – que había llegado a serlo con los votos de la derecha – se había puesto en la onda del chavismo y quiso optar por una reelección presidencial que la Constitución de su país prohibía expresamente.

El chavismo venezolano y el populismo que le es propio han modificado el ecosistema político en América del Sur. Por eso es de tan relevante interés todo el cuadro imperante ahora en Venezuela y en sus entornos políticos. Todo ello genera la tensión que envuelve el acelerado ocaso biológico de Hugo Chávez. Lo deseable sería que desde ya se convoquen allí nuevas elecciones presidenciales. De no ser así es de temer la necesidad de ingentes cantidades de agua caliente para que los beneficiarios del régimen se muevan de sus asientos y dejen fluir el imperio de la ley. Es turno de urnas.