Amenaza sirio-iraní de represalias contra Israel

Súbita y lógica reacción iraní con amenazas contra Israel tras de su ataque aéreo sobre objetivos militares sirios, el pasado lunes, imprecisamente identificados hasta ahora. Unas versiones dicen que se trata de un centro de investigación militar y otras de un convoy con armamento de última generación, alcanzado en espacio sirio cuando de madrugada se dirigía al territorio libanés donde tiene sentado sus reales la milicia chií de Hezbolá. La pieza político militar de encaje para el Oriente Próximo del eje sirio-iraní.

El cuadro reactivo contra la nueva operación preventiva del Estado judío sobre su entorno se completa tanto por el apoyo a Damasco de la Liga Árabe como por una declaración paralela de la diplomacia rusa, bien que de tono sensiblemente rebajado respecto del que venía empleando hasta que la guerra civil siria se ha enfangado en sangre como nunca lo estuvo en los actuales excesos represivos contra la población civil.

Tras de advertir el debilitamiento del frente árabe respecto de Irán por razón de la gravísima crisis política de Egipto, con sus disensiones internas y el riesgo de que el presidente Morsi opte por la militarización de las respuestas frente al desorden, lo relevante en estos momentos es el componente de tensión añadida en el Oriente Próximo y en el Oriente Medio por causa del problema iraní, puesto que una vez más en paralelo con Corea del Norte, Irán acompaña sus progresos en el enriquecimiento del uranio – necesario para el acceso a la bomba atómica – con la exhibición de potencia misilística vestida como proyectos de pruebas espaciales. En esta ocasión con el lanzamiento al espacio de un cohete con un primate. Haciéndolo además semanas después de que Pyongyang pusiera en órbita un satélite de comunicaciones.

Y, al fondo de todo ello, el horizonte de una eventual “operación preventiva” contra los centros iraníes donde prosiguen los programas de enriquecimiento de uranio, en términos ya denunciados por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que han llevado al rumbo de progresivas sanciones por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sólo el derecho de veto que Rusia y China comparten en el seno del órgano ejecutivo de la ONU ha determinado la baja probabilidad de que tales sanciones no hayan llegado hasta ahora al rango de una operación militar. Pero existe al respecto una ventana de riesgo preocupante. La de que Israel extienda sobre la República Islámica de Irán la trayectoria de sus actuaciones aéreas preventivas, toda vez que el régimen de los ayatolás persas vienen definiendo su incompatibilidad histórica con el Estado de Israel. Según Teherán sobra en el mapa político del Oriente Próximo.

Aunque sin llegar a la hipótesis mayor de que Israel ejecutara sobre Irán una operación “limitada” de la misma naturaleza que la realizada días atrás sobre Siria, además de otras anteriores de parecido rango, cabría entender que las actuaciones de defensa preventiva sobre ese mismo vecino árabe pueden estar motivadas ahora mismo por el cálculo de que Damasco insista en equipar a Hezbolá con misiles de alcance medio para una guerra como la de agosto de 2006.