Confusas vísperas del referéndum egipcio

Turbias y confusas fluyen las aguas del Nilo hacia las urnas del referéndum constitucional convocado desde la discutida autoridad de Mohamed Morsi, el presidente islamista que, pese a haber anulado el decretazo en que se atribuía poderes absolutos para cerrar el cambio político en Egipto, no acaba de apearse de la creencia de que sus facultades políticas están exentas de limitaciones y condiciones preexistentes. De tal suerte, a la hora de redactar esta nota no se sabía aun en la tarde del jueves si la consulta se celebrará en una sola fecha, la de mañana sábado, o si se desdoblará en una segunda convocatoria para siete días después.

Las consideraciones de naturaleza técnica, sobre la capacidad de la autoridad judicial para fiscalizar el desarrollo de una votación única en todo el país – con lo cual el día 15 sólo se abrirían las urnas en Egipto y Alejandría, quedando el resto para el día 22 – podrían estar enmascarando las razones de fondo. Esto es, el general disenso existente sobre el propio texto que se propone a los votantes. Cabría decir, en efecto, que hablar de confusión en estas vísperas electorales egipcias sería tanto como un eufemismo.

El problema real no es otro que el de la ausencia de los mínimos de consenso necesarios para una disyuntiva cuyas términos no sean esencial y radicalmente opuestos, especialmente si lo que se busca y plantea es el establecimiento de unas reglas de juego propias de todo planteamiento pacífico y democrático de la convivencia política.

Pero el hecho mismo de que las formaciones políticas no islamistas en ninguna de las gradaciones de adhesión política al Corán, estén agrupadas en un conjunto denominado Frente de Salvación Nacional, es algo que habla por sí solo, puesto que la nación y lo nacional son los referentes previos y esenciales del hecho democrático.

Mientras que, por el contrario, el enlace de la Sharia o ley islámica por la que apuestan con Morsi los Hermanos Musulmanes y los salafistas, a lo que lleva es a la Umma o Comunidad Islámica: idea o concepto antagónico de la Nación como formato histórico de la convivencia política, concebida sobre un orden laico en la medida que está separado del orden religioso. Aunque no tenga que ser, por ello mismo, opuesto a éste ni sea tampoco beligerante contra él.

Muy probablemente, el presidente Morsi, consciente de la dificultad, de la casi imposibilidad de establecer en el modelo constitucional puentes entre uno y otro modelo – puesto que un sistema legal y político establecido conforme la Sharia bloquea la cohonestación constitucional entre ellos -, salió con el decretazo que luego hubo de anular. Pero el problema subsiste. Y el problema es un disenso teóricamente imposible de resolver mientras no se prescinda de las premisas islamistas, coránicas, para levantar la arquitectura constitucional que precisa una moderna convivencia política conforme todo orden democrático orientado por las libertades.

Es casi imposible entender que sin el consenso como premisa, pueda ofrecerse a los egipcios votantes en el referéndum un modelo constitucional que sea válido para todos porque todos quepan en él. Es la hora y el tema de la verdad para la transición de Egipto a la democracia.