Buscando válvulas y amortiguadores para Gaza

No son como alguien ha dicho tal para cual. Israel sigue de momento en su disuasión progresiva para que cese la lluvia de misiles que llegan a su territorio desde Gaza, disparados en el seno mismo del complejo urbano. Entre los hogares que la población civil habita. Así, mujeres, niños, ancianos son prácticamente ese 50 por ciento que ocupa el censo cotidiano de las víctimas desde que comenzó esta última guerra por fascículos en Oriente Próximo.

La nómina de los responsables, a los que buscan los misiles de la fuerza aérea judía, permanece a buen recaudo mientras tanto, guarecida por el hormigón de los refugios subterráneos y enriquecida internacionalmente por el clamor y las protestas luego de tanto inocente inmolado un día tras otro.

No son tal para cual. Los estrategas de Hamas juegan a un billar a tres bandas. Promueven la cohetería contra Israel, que replica con la suya propia, sofisticada y terrible pero con enormes costes de imagen ante el mundo. La legítima defensa judía, el derecho a defenderse de los misiles palestinos, que son lanzados para presionar contra el embargo a que se encuentra sometida la Franja de Gaza desde la guerra de 2008; un embargo establecido para cortar el suministro de esos artilugios, que ya no son lo que fueron -cohetes artesanos de corto alcance -, sino ingenios de fabricación iraní que alcanzan Tel Aviv y Jerusalén, cuando se corresponden con los suministrados por la República Islámica de Irán; que es la potencia patrocinadora de la causa palestina de Hamas, aunque Teherán no sea una capital árabe, ni tampoco los iraníes secuaces de los ayatolás sean de la mayoritaria secta musulmana de los suníes sino de la Chía, cuyos seguidores gobiernan ahora en el vecino Iraq, teniendo enfrente la oposición terrorista de Al Qaeda y de otros radicales suníes.

Pero ocurre asimismo que la radicalidad ideológica de Ibrahim Haniya, el palestino dirigente de Hamas tiene, diríamos que como intermediador frente a este Israel nuevamente en armas, al presidente egipcio Morsi. Intermediador en el sentido de que circula ante el Gobierno de Netanyahu las precondiciones que serían necesarias para el restablecimiento del previo alto el fuego que rompieron los milicianos de Hamas al reanudar los lanzamientos de cohetes, queriendo forzar el levantamiento del embargo israelí.

En esa misma tercería que Egipto se alinea Turquía, aunque sólo sea sobre el papel, toda vez que las relaciones turcas con Israel -que eran óptimas -se vinieron abajo por el abordaje de un barco turco, el Mar de Mármara, que intentó romper el bloqueo naval de Gaza.

Dentro de ese mismo síndrome de mediación para que el conflicto de la Franja no vaya a más, hay que integrar la iniciativa francesa realizada por su ministro de Asuntos Exteriores; el activismo de Qatar dentro de la propia Liga Árabe y las moderadas protestas del rey de Jordania. Pero es poco probable que se consiga de inmediato rebajar la tensión actual, y menos todavía que se alcancen garantías en el sentido de que Israel detenga su maquinaria de guerra si, previamente, no cesa el lanzamiento de misiles contra Israel por parte de los milicianos palestinos. El propio presidente Obama, que ha pedido moderación a Netanyahu, ha sido rotundo en su afirmación de que Israel tiene derecho a defenderse. Ello explica el activismo diplomático de ahora mismo sobre Gaza buscando válvulas con las que se pueda regular la presión crítica del problema, y freno a la progresión del proceso bélico.

FARC.- Pura y manida propaganda de estirpe batasuna. Esa tregua tan unilateral como exigua en su duración no va a otra parte que a buscar un efecto de imagen. Posiblemente ha sido sugerida por sus conmilitones etarras, tan duchos en la esgrima del alto el fuego. Apostaría a que el Gobierno colombiano formulará al respecto un simple acuse de recibo, pues su planteamiento de la negociación pareció excluir la aceptación de este tipo de recursos.