París quiere arbitrar sobre Gaza

Pretende Francia detener lo irremediable. Es lo más probable sin embargo que resulte inevitable la réplica judía por tierra, mar y aire. La repuesta de Israel al lanzamiento de misiles desde Gaza comenzó con ataques desde medios aéreos, en los que fue cazado el jefe de operaciones armadas de Hamas, además de destruir las bases de lanzamiento de cohetes ; siguieron las represalias con ataques por mar tras de los impactos con misiles en Tel Aviv y lanzamientos sobre Jerusalén, que no llegaron a impactar al ser interceptados por las defensas mediante cohetes, y han continuado con el despliegue de 75.000 hombres frente a la Franja de Gaza.

Todo queda así dispuesto para la última fase de la campaña de represalias al hostigamiento de las milicias palestinas de Hamas. Y es así, llegadas las cosas al punto crítico para que la infantería y los carros pongan el broche al nuevo episodio bélico – de enorme y probable similitud al de diciembre de 2008 -, cuando el ministro de Asuntos Exteriores francés se presenta en Jerusalén para conseguir que no suceda lo que parece inevitable. El choque militar plenario, como el de hace cuatro años.

¿Qué razones asisten a la diplomacia francesa para entender que su mediación pudiera tener éxito, es decir, que las cosas nos vayan más allá de lo mucho que han ido: con las operaciones aéreas y los bombardeos navales, específicamente centrados por lo que se ha visto en el lugar exacto donde estaban agrupados los medios informativos? Creo que entre todas las que cabría enumerar debe destacarse la muy importante de que Francia es, de todas las naciones occidentales, la única que ha endosado con entera explicitud su disponibilidad de apoyo a una eventual acción preventiva de Israel contra las instalaciones iraníes donde se fragua la probabilidad y se barrunta la certeza de que la República Islámica de Irán consiga la bomba nuclear.

La última comunicación por parte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en tal sentido, observa que el régimen de los ayatolás ha hecho progresos sustanciales en su capacidad de enriquecer uranio, aproximándose a las condiciones bastantes para conseguir el objetivo que se le presume en el plano de las Armas de Destrucción Masiva.

Francia, en este sentido, no sólo hizo saber a Israel su disponibilidad en la intervención preventiva. Asimismo, también tiene desplegado en aguas del Indico, frente a Irán y conjuntamente con la V Flota norteamericana, su portaviones “Charles De Gaulle”, dotado de su sabida y excepcional potencia de combate conforme los medios y exigencias de la guerra moderna.

En la propia medida que las provocaciones con su cohetería de los milicianos de Hamas en Gaza tendrían sentido como un “encargo” de Teherán – susceptible en su momento de verse seguidas o acompañadas de actuaciones de las milicias libanesas de Ezbolá -, parece que la percepción francesa de la cuestión de Gaza, tan a las puertas de otra guerra entera y verdadera, difiere del análisis israelí, que integra una cosa con la otra. O sea, entendiendo que el hostigamiento con cohetes desde la pro-iraní Gaza tiene un cierto inaceptable parentesco moral con las amenazas iraníes de borrar a Israel del mapa.