Obama-Romney: Más allá de la demoscopia

Conviene considerar ante el desempate demoscópico conseguido en Boca Ratón de Florida por el presidente Obama frente al aspirante Romney, la probabilidad de que ello sólo haya sido un suceso puntual y sólo virtual. Desde la consideración de que para el electorado norteamericano pesan más las cuestiones internas de la política nacional que las correspondientes a la política exterior, trenzadas en la diplomacia y la defensa, y haciéndose notar la atención electoral más en la defensa que en la diplomacia; atendiendo a la importancia final que el votante otorga a uno y a otro orden temático, puede resultar conveniente para el análisis centrarse en la consideración de que el valor de los puntos obtenidos demoscópicamente en las encuestas habidas al cabo de los tres debates ante las cámaras de TV no son del mismo rango, correspondiendo el más alto al de los dos primeros y el de menor significación electoral al tercero de ellos.

Si fueran así las cosas, la ventaja atribuida al tercero de los debates habría tenido el último de ellos, sobre política exterior, una virtualidad resolutoria para el voto en las urnas de más limitado alcance que los dos precedentes. Con lo cual el desempate aportado por el mismo habría sido, podría decirse, menos enfático y resolutorio de lo que en principio cabría pensar sin hacer el distingo que requiere el diferencial de atención que la política interna, en balances económicos y criterios de valoración social e institucional, recaba del electorado, frente a la importancia que ese mismo electorado otorga a los asuntos de política exterior, con la diplomacia y la defensa.

A mayor abundamiento, no está de más recordar el peso que en la reciente Historia de los Estado Unidos ha tenido la propensión al aislacionismo. Habiendo estado casi siempre precedida cada una de las entradas norteamericanas en guerra por un suceso de clara significación detonante. La voladura del “Maine” frente a la isla de Cuba (de tan polémica veracidad sobre su autoría) en la guerra con España; el bombardeo japonés de Pearl Harbour por parte de Japón, y los ataques del 11 de Septiembre contra Nueva York y Washington por parte de Al Qaeda, que llevaron a la primera guerra contra el islamismo de los talibanes en Afganistán; junto a la supuesta posesión de Armas de Destrucción Masiva (AMD) por parte del régimen nacionalista de Sadam Hussein, que llevó a la invasión de Iraq …

Todos ellos han sido exponentes claros de que el vigor del aislacionismo y de la introspección nacional estadounidenses, conforma una constante histórica de desinterés y aversión hacia lo que ocurre afuera de sus fronteras… Son éstas cosas que pertenecen a un pasado bien reciente (todo cabe en poco más de un siglo) y que ilustran la subordinada consideración que merecen a las mayorías nacionales estadounidenses los asuntos concernientes a la política exterior.

Desde ahí, la necesaria deflactación en términos electorales de la ventaja demoscópica obtenida por el presidente demócrata frente al aspirante republicano. Lo cual quería decir que el desempate de Boca Ratón tiene, por su eventual peso en las urnas del 6 de Noviembre, es más de relevancia genéricamente demoscópica que específicamente electoral. A los votantes norteamericanos son los asuntos económicos y sociales los que más pesan cuando llega la hora de elegir a su presidente. Pero ello, obviamente, quiere decir que no está apuntada la victoria en las urnas de uno o de otro candidato. Lo que importaba ahora era acotar el contexto histórico del suceso demoscópico registrado el lunes con el debate de Florida.