Venezuela: Tres muertes en clave de campaña electoral

Barinas, tierra natal del presidente Chávez, gobernada por Adán Chávez, hermano suyo, ha sido escenario de un ataque contra manifestantes partidarios de Henrique Capriles, candidato del unificado frente opositor: fórmula a la que se llegó al saberse el propósito del actual jefe del Estado venezolano de optar a una cuarta reelección, lo cual haría irreversible la rehabilitación del principio de alternancia en el poder en Venezuela.

Principio ocluido y bloqueado, de otro punto, en los países del área centroamericana que sucesivamente han sido incorporados al bloque bolivariano, integrado en la actualidad junto a la propia Venezuela chavista, por la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa y la Nicaragua de Daniel Ortega. También estaría actualmente incorporada a ese sistema la República de Honduras, de no haber sido destituido el presidente Manuel Zelaya por el Poder Judicial, al intentar un cambio de la ley que la Constitución prohíbe expresamente, para poderse presentar a nueva reelección.

La dilación de los relevos electorales para el mismo titular del Poder Ejecutivo permite de muy concreta manera la deriva de un sistema originariamente democrático hacia otros paradigmas de organización del poder y de conformación de la sociedad y la economía. No es casualidad que lo regionalmente ocurrido con el chavismo lleve en su rumbo el idéntico destino hacia un sistema de socialismo real y de base evolutivamente totalitaria. A la manera del régimen comunista cubano, que es el modelo en el que se inspira Hugo Chávez. Para un proyecto de esa naturaleza, para transformación tan profunda, se necesita larga permanencia en el poder de un mismo dirigente o de un mismo partido.

Pero de momento, y a los efectos considerados, de lo que se trata es de la continuidad y permanencia de un mismo personaje. En cualquier caso, de aquello que sea mejor para establecer un sistema clientelar como el ya establecido. En Venezuela, de lo que se trata por parte de la estructura de poder establecida, es de consolidarse definitivamente como hasta ahora con cuatro legislaturas. Logrando la cuarta victoria…

Aunque en esta ocasión, ante las urnas del día 7, concurren dos circunstancias cualitativamente nuevas: por primera vez, todos los partidos de oposición están unidos y representados por un solo y único candidato, Henrique Capriles; y, por primera vez también, Hugo Chávez concurre llevando, en forma de metástasis cancerosa, un impacto demoledor en su línea de flotación política y biológica.

Según versiones médicas autorizadas, el candidato a la tercera reelección para un cuarto mandato presidencial, sería biológicamente un espectro de si mismo, sostenido en pie cada vez más en los últimos meses mediante una batería de fármacos que le permiten comparecer como no está real y efectivamente. Sería sólo el aparato de poder aquello que le mantiene en pie para poderle heredar tras de su paso por las urnas. Y para que los resultados sean así se aplicarían toda suerte de recursos, incluida violencia criminal, como esa destapada en Barinas. Eso que la escolástica chavista llamaría “violencia revolucionaria”.

Las claves “políticas” están contenidas en la propia historia clínica del enfermo candidato oficial a la presidencia. Se destaparon éstas al revelarse en junio del 2011, en La Habana, la muy grave dolencia que Hugo Chávez padecía. Adán Chávez, gobernador de Barinas (igual que lo había sido su padre durante tres mandatos), como movido por un resorte levantó la mano para decir que él estaba dispuesto para suceder a su hermano en el caudillaje bolivariano. Y cuando desde el propio sistema se le dijo que no estaba claro quien vencería en las elecciones venideras, no se paró en barras y proclamó que la sucesión se sustanciaría revolucionariamente…

Visto el peso de un precedente tan significativo, se podría considerar el asesinato de tres manifestantes del movimiento de oposición poco menos que como crimen de significación sucesoria en Venezuela una semana antes de las elecciones presidenciales. Resulta más que improbable que el chavismo “revolucionario” se comporte como opción democrática en estas críticas urnas que vienen. Hablemos pues de unas urnas en clave de Barinas.