Chile, referencia para la inversión española

No por casualidad, obviamente, la caída en picado de las referencias empresariales españolas en Argentina se traduce en una subida – ahora mismo nítida y previsiblemente exponencial a medio plazo- de las expectativas ofrecidas por la transandina Chile. La cosa merece un comentario, y no sólo por el hecho de que Endesa convierta esa república hispánica en plataforma para su propio crecimiento en Hispanoamérica; haciéndolo, además por la agrupación de sus participaciones en la región sobre la base empresarial de Enersis, que es su filial allí. Protagonista de un proyecto hidroeléctrico de enorme envergadura (del orden de los 3000 megavatios), radicado en la Patagonia chilena y destinado a ser el soporte energético para la segunda industrialización del país, partiendo de que Chile carece de recursos en hidrocarburos y de que la fuerte sismicidad del país obsta a la alternativa nuclear.

El reciente fallo del Tribunal Supremo chileno resolviendo que este proyecto hidroeléctrico es conforme por entero con la legalidad y, en consecuencia, no cuestionable desde las denuncias montadas desde el ecologismo maridado con las estrategias del chavismo que financia el petróleo venezolano y suscribe el resentimiento de la actual Bolivia de Evo Morales por no haberse avenido el Gobierno chileno a las pretensiones de La Paz, para que se modifique la legalidad sobre la pérdida boliviana de su salida al mar como consecuencia de la guerra que perdió contra Chile a últimos del siglo XIX.

Pero es que, además, el principio de seguridad jurídica que esta sentencia del Tribunal Supremo de Chile viene a reafirmar, es condición que suele brillar por su ausencia en demasiados países del Hemisferio hispánico, especialmente Argentina, donde la propia Endesa se encuentra sometida ahora a prácticas de intervención por parte del Gobierno de Cristina Fernández, envuelto especialmente en la magia oscura del fascio-espiritismo del descamisamiento de los inversores (extranjeros) en los inmensos tesoros yacentes que son los recursos naturales del país. Riquezas al cabo sólo yacentes o subexplotadas, por causa de la dicha inseguridad jurídica, para la prosperidad de la nación y de sus nacionales.

Este paso que ahora acaba Endesa de dar en Chile es movimiento que se inscribe en el compás de revisión en que se encuentran los diseños estratégicos vigentes hasta ahora para las inversiones españolas en el mundo iberoamericano. Los ajustes de perspectiva en este sentido, especialmente desde el giro que han dado las cosas en la Argentina kirchneriana, evolucionarán lógicamente en la medida que lo hagan las condiciones políticas particulares de cada uno de aquellos países. Aunque el giro previsible dependerá de manera muy principal de cómo evolucione Venezuela a partir de las próximas elecciones presidenciales, con un Chávez muy lesionado por los cánceres que le aquejan y devoran. El cambio en la base venezolana del mundo populista y bolivariano, con toda seguridad, incidirá de forma poco menos que estructural para el conjunto de la política iberoamericana, en términos probablemente favorables a la presencia económica de España en ese escenario internacional preferente para nosotros.