El sarcoma de Chávez entra en campaña

La incidencia política de la afección cancerosa que padece el presidente de Venezuela, sometido a un nuevo ciclo de quimioterapia – aplicado en La Habana por médicos cubanos, al igual que los precedentes, pues no se fía de los médicos venezolanos -, se está expresando de las más enfáticas y contundentes maneras. Si primero fue mediante el adelanto de las elecciones presidenciales al 6 de octubre del próximo año, porque a plazo más largo resultará más patente el deterioro causado por la enfermedad, lo segundo ha sido la sanción administrativa que ha sido impuesta a Globovisión la TV opositora cuyo propietario, Guillermo Zuloaga, debió exiliarse a Estados Unidos para escapar del acoso político a que se encontraba sometido desde el régimen chavista, en permanente rotación de cargos acusatorios, orquestados desde la Fiscalía General con los servicios policiales y judiciales del régimen bolivariano.

Ahora, vistas las urgencias políticas derivadas de la adelantada campaña electoral a la que se habrá de someter el país por las dichas circunstancias médicas que tan severamente afectan al caudillo bolivariano, el Gobierno de Venezuela acaba de multar a Globovisión con más de dos millones de dólares por informar de la matanza de presos habida en el penal del Rodeo. Se trata de una sanción que no cabe recurrir por vía administrativa.

Desde la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) se afirma que la televisora, al difundir tales informaciones habría fomentado la zozobra y alterado el orden público, instigando al odio y la intolerancia por el tratamiento que se había dado a la información de tales sucesos. El asunto, tal como se advierte de modo tan palmario, no estriba sólo ni principalmente en la forma con que se viola la libertad de expresión, cosa que es obvia, sino en las claves de oportunidad con que se comete tal arbitraria represión, carente de todo apoyo jurídico. Claves que no son otras que las de la urgencia de quitar de en medio el más potente instrumento informativo de que disponen las fuerzas de oposición ante las elecciones presidenciales que habrán de celebrarse el 6 de octubre del próximo año; comicios a los que seguirán en turnos sucesivos, de diciembre en adelante, las urnas para gobernadores y alcaldes.

La multa a este canal de TV es, como se advierte, enormemente expresiva de la situación de alarma doblemente roja en que se encuentra el régimen bolivariano desde el pasado mes de junio, cuando se supo de la grave dolencia que aqueja a Hugo Chávez; dolencia de cuyas características oficiales no se tienen otras versiones que las declaradas por modo sucesivo, y en la forma que más conviene al sistema, por el propio enfermo. Pero lo más cierto al parecer, conforme precisiones de un médico venezolano que en tiempos le asistió profesionalmente, es que las expectativas de vida del enfermo no superan el horizonte de los dos años.

El problema de la continuidad del régimen chavista es asunto abierto en canal. Y no es desde los últimos días, sino desde el momento mismo en que se conoció la doble intervención que se le practicó a Chávez en La Habana. Las poco controladas reacciones habidas entonces desde el seno del sistema, a propósito de los márgenes de continuidad de éste, incluyeron las del gobernador de Barinas, sutil hermano de tan sutil enfermo, que llegó primero a decir que las urnas definirían democráticamente qué se habría de hacer, para después precisar que siempre se dispondría de la opción revolucionaria… O sea, el golpe de Estado. Una variable incuestionablemente arriesgada, pese a la asistencia y “profesionalidad” para un menester así de los servicios cubanos, que tienen cableado el Estado de Venezuela, y a despecho de la rumoreada versión de que las FFAA, por imperativo económico, estarían más por la labor de servir al régimen que al Estado.

Lo de “Globovisión” tiene mucho que ver, por tanto, con el sentimiento gubernamental en Venezuela de que el cáncer de Chávez ha puesto en globo al régimen chavista. Las elecciones presidenciales y las de gobernadores y alcaldes, tienen sobre el papel la llave del futuro político de Venezuela. Y de su entorno…