Ponen precio a su cabeza

Pocos datos quizá tan expresivos del estado de cosas en la capital de Libia como esa puesta de precio a la cabeza del dictador por parte del CNT, aun radicado en Bengasi. Hasta un millón de euros y amnistía por la complicidad a quienes le sirvieron si éstos cambian de caballo y entregan a Gadafi, no se especifica si vivo o si muerto. En su fase epilogal como al principio de la misma, todo sigue siendo una guerra sin frentes ni posiciones consolidadas. Pues ayer eran los gadafistas quienes bombardearon con cohetes el mismo palacio presidencial que los rebeldes habían asaltado.

Es como si cada uno de los escenarios incluyera una fluidez en la que toda posición dominante tiene ante sí un bolsa de resistencia, de unos pocos o unos muchos de cuantía indeterminada y presencia no perceptible, como la propia de los francotiradores, si se trata de núcleos urbanos como el de Trípoli; o de nuevos combatientes que – se dice – vienen desde las tribus adictas hacia las posiciones de los rebeldes. Y lo hacen incluso en cantidades significativas, de varios miles de ellos. Cuando, de otro lado, concurren informaciones fiables de que los aviones de la OTAN patrullan por el desierto, precisamente para detectar tales posibles movimientos.

El imperio de radio macuto dentro de esta circunstancia crepuscular de la guerra de Libia es tan natural y lógico como la propia base de la situación general, en la que todo resulta variablemente verosímil. Sin embargo, pese al confuso formato interno del conflicto en cada uno de los sucesivos escenario informativos, de puertas para afuera, más allá de los concretos límites de esta realidad, el mundo internacional se atiene a la filosofía del como sí. Se discute y decide como si el contenido de la decisión o de la polémica fuera algo susceptible de darse por hecho o resuelto de una determinada manera.

Quizá lo que explique la razón de esta dualidad sea la indefinición temporal de lo que ya se da por hecho, cumplido “casi” del todo. Pues todo o poco menos que todo es lo que cabe en ese casi. Pescado es lo que yace en el cesto, y lo que está en el mar, pesquera … Para la comunidad internacional, como no puede ser de otro modo, todo es pescado. Desde la ONU, cuyo secretario general Ban Ki-moon ha convocado para mañana una Cumbre la destinada a discutir la cuestión líbica, en la que concurran la Unión Africana, la Liga Árabe, la Unión Europea …, todo articulado sobre la premisa de que se trata de una guerra con desenlace ya sentenciado, mientras que China se abre al reconocimiento de los rebeldes y Medvédev, el presidente ruso, dice que todavía existe en Libia una “dualidad de poderes”. Entretanto, el Consejo de la Liga Árabe ha invitado al presidente del CNT (Consejo Nacional de Transición) Mustafá Abdel Jalil, a que asista la sesión de este sábado.

No se trata aquí de que cada uno, con variable fundamento, cuente la feria según le va, sino conforme desea y quiere que le vaya. Se habla del presente según y como se quiere que sea el futuro. Así los reunidos en Doha, la capital de Qatar con representantes del CNT y de los representantes de los Gobiernos europeos involucrados en la misión que realiza la OTAN y concernidos en el común interés por el petróleo de Libia – que es el cuarto en importancia del continente africano tras de Angola, Nigeria y Argelia -, tienen una óptica compartida por lo convergente de sus intereses y postura que no colisiona en principio con el interés del mundo; especialmente con aquellos que también están interesados en el oro negro del desierto líbico.

Pero es de notar que entre los adheridos a la causa del CNT, no figura todavía a estas horas la norteafricana Argelia. Y no lo hace por dos razones obvias: el régimen argelino, de una parte, ha sobrevivido a los embates de la ola democratizadora norteafricana, y de otra, tiene ganada una cruentísima guerra a los islamistas. Éstos figuran entre los componentes de la triunfante rebelión libia, lo mismo que estuvieron en la egipcia y ahora participan del poder a través de la amplia representación de los Hermanos Musulmanes.

Como efecto del conflicto libio, el precio del petróleo cayó días atrás, pero el de la cabeza de Gadafi podía subir mucho más.