Quimioterapia cubana de Chávez

¿Qué pasó para que Hugo Chávez acudiera finalmente a La Habana para que le aplicaran allí la quimioterapia subsiguiente al tumor canceroso que le fue extirpado allí, luego de que se informara de que esa misma terapia se la iban a administrar en la brasileña Sao Paulo? Sorprende en si mismo ese cambio luego de que la primera fase  de la intervención quirúrgica del pasado 20 de Junio lo fuera sólo de un abceso pélvico – acumulación de pus subsiguiente al primer desenlace de tan severo problema intestinal -, cosa que extrañó sobremanera a la comunidad médica. Lo propio y según el protocolo clínico, conforme estos medios, hubiera sido que la intervención no se hiciera en dos fases, tal como se hizo. Sino en unidad de acto, tal como establece tal protocolo  ante una tumoración de tales características.

La grave torpeza de tales cirujanos es expresiva el problemático nivel actual de la Medicina cubana, que era precisamente el más alto del mundo hispanoamericano al sobrevenir el régimen castrista, al final de los años 50. Las condiciones impuestas a los profesionales liberales y las restricciones sistémicas aplicadas a las clases medias y altas de Cuba, determinó la salida masiva de su gente desde el primer momento, hasta que se cerraron las puertas. Cuba sufrió, entre otros, de un despoblamiento médico. Fue una fuga masiva.

El vacío lo quisieron remediar los “liberadores” mediante campañas de formación médica profesional consistente en la creación masiva de titulados de nivel intermedio, entre el de los galenos propiamente dichos y el de los ayudantes técnicos sanitarios. En términos numéricos el resultado no pudo ser más brillante. De esos titulados nuevos de tan descrestada excelencia hubo para dar, tomar y exportar a todo lo ancho del vasto Tercer Mundo. Allí donde rindieron frutos innegables, dado lo mísero de las condiciones sanitarias y no sanitarias imperantes tras los desastrosos desgobiernos propios de la primera fase de la descolonización.

Pero siendo ello tanto en términos cuantitativos no hubo más. Cualitativamente, la Medicina cubana no fue en adelante ni sombra de lo que había sido hasta el triunfo de la revolución y la consumación del engaño. Pero el régimen siguió blasonando, como si le fuera propia, de la excelencia del sistema médico-sanitario del tiempo anterior a ello. Una mentira más, aunque entre las más lesivas de todas. Bien que en ese pecado llevó el régimen castrista la penitencia de lo evidente cuando le tocó el turno a la grave enfermedad  -también intestinal – del Comandante. Que hubo de ser rescatado por un médico español de los umbrales de la muerte.

Así las cosas, ¿qué otro sentido que el político puede tener el regreso de Hugo Chávez a La Habana que no sea una razón extramédica sino estrictamente política? Y dentro de las razones políticas, ¿cuáles de ellas cabe columbrar habida cuenta la extrema dependencia en lo económico que tiene de la Venezuela de Hugo Chávez la Cuba del castrismo (200.000 barriles /día de petróleo a “precio solidario” y 60.000 cubanos adscritos por el régimen de Chávez a la sopa boba bolivariana)?

 

Unas razones, cabría decir son de naturaleza programática, conforme a la naturaleza misma de tal confusión de intereses. Quizá para concluir determinados asuntos de alcance estratégico que durante la estancia anterior del presidente venezolano en La Habana no fue posible acabar, por la misma necesidad del presidente de hacer acto de presencia en Caracas tras veintitantos días de ausencia

 

Sea por lo que fuere, parece lo evidente que las razones son políticas, pues supuestas garantías clínicas no parecen razones de recibo. Quizá los motivos en verdad relevantes serían de seguridad, dada la explosiva mezcla de tensión política entre la polémica mayoría parlamentaria del chavismo y las fuerzas de oposición junto al deterioro critico de las condiciones de vida.

En Cuba, los Castro saben que tener al enfermo  Chávez en La Habana es mucho más que solo un as en la manga. Para el régimen castrista, tenerlo a buen recaudo es cuestión poco menos que de vida o muerte. En términos relativos es mucho más lo que les llega de Caracas que aquello que les suministraba el Moscú soviético. Remesas aquellas que llegaron a incluir el envío a la isla de máquinas quitanieves.