Estado crítico de Chávez y Venezuela

Los comentarios de Nicolás Maduro, ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Caracas, sobre la severa entidad de la situación crítica por la que atraviesa la salud de Hugo Chávez, intervenido el pasado día 10 en un hospital de La Habana de un supuesto abceso pélvico – cuando lo que se comenta es que padece un cáncer terminal de próstata -, han sido el primer paso en el reconocimiento oficial de una realidad política tan crítica como el estado del presidente.

Crítica en términos nacionales para los venezolanos, puesto que se roza – si es que no se está ya en ello plenamente – un estado de incapacitación del dirigente supremos del país, y al propio tiempo se produce la anomalía añadida de encontrarse el enfermo fuera del contexto de soberanía nacional que le corresponde. En las manos de un Gobierno extranjero – que no lo deja de ser por muchas, casi plenarias, que sean las sintonías ideológicas entre los respectivos regímenes políticos de Venezuela y Cuba -, lo que puede significar una situación de incapacidad jurídica y política del presidente venezolano, asunto esea que viene enervado por los numerosos compromisos suscritos, según se dijo oficialmente, entre Chávez y sus anfitriones.

En un cuadro escénico como este es lo de menos que la pésima gestión del día a día en una Venezuela que flota sobre un mar de petróleo y energías naturalezas, se encuentre interrumpido el servicio eléctrico. Es lo de más que los venezolanos, como la oposición política al Gobierno y al régimen sostiene, vengan a sentirse “gobernados” desde La Habana, luego de los actos dispositivos contenidos en los documentos suscritos por las dos partes; acuerdos de cuyos contenidos se mantienen secretos, pero de los que no se tiene evidencia de que no comprometan, sino todo lo contrario,  el presente y el futuro político de Venezuela.

Por idénticas razones, y como resultado de la incertidumbre creada en todo ese proceso dispositivo de un gobernante al que presumiblemente no asisten las capacidades bastantes por la circunstancia clínica en que se encuentra sumido, resulta más que sólo previsible la inquietud en las propias Fuerzas Armadas Venezuela y en los mismos aparatos de seguridad nacional, toda vez que la promiscuidad revolucionaria de las relaciones entre el Gobierno venezolano y el régimen castrista, ha llevado a un más que inquietante nivel de penetración de los Servicios cubanos en la estructura policial de seguridad y en los propios medios de la Inteligencia militar de Venezuela.

Habrá que estar muy atentos a lo que pasa en Venezuela en las próximas horas y en los próximos días. El país se encuentra política y socialmente más dividido de lo que expresa el reparto de los escaños en el Parlamento nacional, toda vez que la relación entre escaños y votos está asimétricamente establecida según los diferente espacios electorales y conforme el tipo y orientación de electores correspondiente a cada uno de ellos. Por todo lo dicho no cabe separar, sino entenderlo como una sola y misma cosa, por las circunstancias en que el problema afloró, el estado crítico de Chávez define y establece, como apunto al principio, el estado crítico de la propia nación venezolana.