Misterio en La Habana

No me refiero a la opacidad y el secretismo que es propio de los sistemas no democráticos, más allá de oposición de éstos a la libertad de expresión y a todo tipo de libertades. El misterio habanero que llevo al título de esta nota afecta a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, que se encuentra en la capital de Cuba poco antes de que fuera intervenido quirúrgicamente, el pasado día 10, de una acumulación purulenta en la región pélvica. Nada se dijo tras de la operación sobre cuál era el origen de ello ni tampoco sobre su gravedad o irrelevancia.

La posterior falta de información sobre ese evento quirúrgico y sobre la evolución del paciente, se ha querido suplir por las autoridades cubanas con la publicación, en el periódico comunista “Grama”, de una foto del propio Chávez con su chándal abanderado y los hermanos Castro: Fidel con el suyo, como atuendo de convaleciente, y Raúl con indumentaria militar. La falta de información sobre qué le pasa en verdad al caudillo bolivariano ha desatado en Venezuela, como no podía ser de otra manera, toda suerte de cábalas y comentarios. Y tanto es el peso de la incógnita creada, la consiguiente presión desde la calle, que el titular del ministerio de Información se ha visto obligado a improvisar sobre fechas del regreso a Caracas, teniendo después que rectificar sobre la marcha. Lo que prueba que ni el propio ministro de Información tiene noticia de qué y cómo va el postoperatorio en La Habana.

Más allá del aspecto y de la expresión de Chávez en la referida foto – luego de los preceptivos retoques y manipulaciones, con mucho más aire de paciente que de convaleciente -, lo que debe abundar principalmente en la alerta y las suspicacias sobre el momento clínico y su nivel de capacidad física; especialmente, para atender sus responsabilidades en los numerosos acuerdos suscritos con los jerarcas cubanos. Acuerdos de los que se informó sin mencionar sobre las materias afectadas por ellos, sin dar detalle alguno sobre la naturaleza de los compromisos suscritos. Sólo se ha dicho de ellos algo así como que “son de marcado carácter social”…

¿Porqué tanto afán en firmar tantos convenios cuando el suscribiente venezolano no parece estar en la mejor de las condiciones para comprometer a su país en ninguna materia importante? ¿Acaso es tan severa la situación crítica por la que atraviesa Hugo Chávez que lo firmado en realidad ha sido como una suerte de acuerdo testamentario en cuya virtud, por ejemplo, Venezuela quedaría obligada a mantener las ayudas en petróleo al régimen cubano, mientras que el pacto de régimen hacia el comunismo obligaría a los gobernantes venezolanos y a los dirigentes cubanos?

En cualquier caso, demostrado está que lo del “atado y bien atado” es un imposible político por muchas que sean las garantías que se aporten y los apoyos que se conciten y se pacten entre dos sistemas variablemente dictatoriales.

Otra perspectiva del misterio cubano a propósito de Hugo Chávez, tras de su intervención quirúrgica en La Habana, es la correspondiente a otro misterio, político esta vez: el de sus “paces” con Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia. Aparentemente destinadas éstas a preparar la liquidación por vía política de la narco guerrilla de las Farc, una vez que el rancio montaje armado desde hace medio siglo, se haya venido abajo por la liquidación “manu militari” de su estructura militar y política, cuando Santos era ministro de Defensa del anterior Gobierno colombiano. Habrá que estar atentos a la alta médica que en La Habana le den al caudillo bolivariano. Algo se está cociendo quizá de trascendencia hemisférica. Más trascendente que el anuncio de la presidenta argentina de que se presentará a las elecciones del 23 de Octubre.