Maniatados por complementarios

También se podría haber dicho eso otro de “condenados a entenderse” por reciprocidad de intereses. Con despliegue de todas las alfombras rojas que podían tenderse a su paso, Hu Jintao ha llegado a Washington en visita de Estado con protocolos sin precedentes. Unidos y la vez opuestos por el vértice, Estados Unidos y China han compartido por la Casa Blanca, en doble turno, manteles y confidencias a través de sus presidentes.

Pekín toma remesas oceánicas y no prescindibles de deuda norteamericana, pero al propio tiempo mantiene al yuan, su moneda, con valor más bajo del que le corresponde y con ello, proporcionalmente, añade competencia a la contundencia y poderío de sus exportaciones; cosa que, a su vez, le permite actuar como banquero de quien le compra en los dichos términos de capacidad financiadora.

Pero mientras tal cosa sucede en lo económico viene a ocurrir en el orden de los valores políticos y morales que el problema del arrestado último premio Nobel de la Paz, que le dieron en reconocimiento a su determinación para disentir frente a la dictadura comunista instalada en el Imperio del Centro, que siempre dijeron de China los chinos. En lo que diríamos lo político, Obama no puede desistir de la defensa de los principios morales a que se debe, tal como quedó de manifiesto el año pasado cuando Hilary Clinton visitó Pekín y al ser preguntada sobre la cuestión general de los derechos humanos en China, vino a decir algo así como que no era el momento más oportuno para entrar en esa materia…

Un tercer asunto en la agenda del encuentro de Washington, dispuesto en el formato de vista de Estado, es el tema de Corea, en el que Obama parece dispuesto a apretar lo “suficiente” a Hu Jintao para que Pyongyang, en un compás crítico de sucesión, deje de una vez sus provocaciones bélicas a Corea del Sur y al propio Japón, en cuyas aguas suelen caer ocasionalmente algunos de los misiles en prueba, de los de corto y medio alcance.

Y de interés preferente Washington es también el que Pekín apriete a los del estalinismo dinástico para que vuelvan al redil de las negociaciones a seis orientadas a que Pyongyang pacte el desmantelamiento de su sistema armamentístico atómico, desde el presumible entendimiento de que Corea del Norte puede, desde sus actuales capacidades, ganarse la soldada como suministrador de tecnología atómica y cohetería de rango medio y estratégico a clientelas como la iraní. Conviene recordar que hará un par de meses agentes del Mossad mataron en Teherán, con una bomba lapa puesta en su automóvil a un técnico nuclear iraní, previamente detectado en el aeropuerto de Damasco a su regreso de Pyongyang.

Volviendo al enunciado de esta nota. No sería descabellado apuntar que el desenlace de esta importante visita del presidente chino a Washington como última resultante de aquella otra que el presidente Nixon hiciera al Pekín de Mao, en el inicio de lo que se llamó la “diplomacia el ping pong”, fuera algo así como un pacto estable de grandes discrepancias de principio, aunque abierto a una dinámica de ajustes puntuales y eventualmente progresivos… China es, milenariamente, más pragmática que comunista. Nadie podrá darle lecciones de “realpolitik”.