Vuelve “Sendero” por Perú

Su forma de actuación ha evolucionado de forma sensible desde sus comienzos en 1980. Ha integrado estrategias y procedimientos propios de otras experiencias guerrilleras y revolucionarias, desde lo que fueron las del general Gyap en Vietnam, replegándose y reapareciendo conforme los formatos que estiman convenientes, con acciones armadas y labores de infiltración y captación de nuevos elementos entre los excarcelados de las prisiones peruanas por delitos de terrorismo, que se calculan en más de 10.000, hasta labores de asistencia médica y social, conforme lo que fueron en Palestina las prácticas de Hamás antes de que estos islamistas chocaran con las gentes de la OLP tras de su victoria electoral en las elecciones de Gaza.

El peso de la reaparición de Sendero Luminoso es nivel suficiente como para que, según la correspondiente filtración documental de Wikileaks, el Gobierno peruano del presidente Alan García haya pedido asistencia técnico militar en la lucha por los valles andinos de Alto Huallaga y los de Apurimac y Ene. Por allí, son las condiciones de lucha muy hostiles para las limitaciones y rigideces en que se ve obligado a desenvolverse el Ejército. Especialmente por el minado, a la manera afgana, de los siempre difíciles accesos que han de utilizar las unidades militares.

Pero se ha acompañado también la reaparición de Sendero Luminoso, en Perú, de la práctica de nuevas actividades y ejercicio de menesteres nuevos, como, por ejemplo, el cobro de peajes a los traficantes de cocaína. Algo que supone una saneada fuente de ingresos, aunque ello no llega a ser el colombiano modelo Farc, que supone y expresa la ecuación narcoterrorista. Lo que sí se acerca a la fórmula colombiana respecto del problema terrorista, lanzada por el ex presidente UIribe, es la demanda del Gobierno de Alan García de colaboración militar a la Administración norteamericana. Lo que resultará de segura aceptación por Washington dado el doble rebote que el asunto tiene para Estados Unidos. Por un lado, se trata del resurgir de una infección comunista en el hemisferio hispánico; y por otro, el de la adición de una reforzada fuente de la droga,  destinada al mercado estadounidense y al mercado europeo. Ello viene a engrosar el caudal de la cocaína colombiana y boliviana que arriba mayoritariamente a tales destinos.

Camarada Artemio, que es el personaje vencedor en la lucha sucesoria tras del encarcelamiento de Abimael Guzmán -por cuya captura se ofrece una recompensa de 200.000 euros- tiene probablemente un tiempo de liderazgo más breve que el desarrollado por su predecesor. Nadie con cabeza, en Lima ni en Washington, estará dispuesto a que el reaparecido Sendero Luminoso venga a romperle a Perú la estabilidad interna y la buena onda en que se encuentra su economía. Como la de Chile y Brasil; acompañadas del beneficio que va a encontrar Argentina con la subida de los precios de las materias primas.