Cae Mono Jojoy, Santos como Uribe

Continuidad sin contemplaciones en la guerra contra las Farc. “Vamos por ellos”, ha dicho en Nueva York el presidente el presidente de Colombia Juan Manuel Santos, en presencia de los medios informativos, cuando había trascendido la noticia de la muerte de “Mono Jojoy”, alias de Jorge Briceño, jefe de operaciones en el Este del país, a resultas de un combate en el que, de momento, habían perdido la vida la vida 22 miembros de la banda, con algunos otros integrantes de relieve. El presidente hablaba ante la prensa mientras seguían los combates.

Se trata de una operación de gran similitud con la realizada en 2008, dos kilómetros adentro de territorio ecuatoriano, en la que también fue eliminado “Raúl Reyes”, el rostro y jefe político de las Farc desde la muerte por enfermedad, meses antes, de Manuel Marulanda, fundador del movimiento guerrillero decano en Iberoamérica. Si aquel operativo costó la ruptura de relaciones entre Colombia y Ecuador, por haberse realizado dentro de este último país, este otro, ejecutado en el sureste colombiano con el mismo despliegue de medios aéreos y terrestres, con idéntica fórmula de actuación y posiblemente con la misma asistencia de información norteamericana, ha tenido asimismo el mismo proceso de decisión. De decisión y participación de Juan Manuel Santos, ahora jefe del Estado colombiano y entonces ministro de Defensa en el Gobierno del presidente Álvaro Uribe.

Pocos casos podrán darse como el presente en lo que se refiere a la continuidad política entre dos ejecutorias presidenciales. Cabría decir incluso que el muy sanguinario sujeto ahora eliminado lo ha sido tanto por el uribismo como por las bombas y los fusiles de asalto del Ejército colombiano. Pero es que la continuidad, en este caso, es de doble curso. No sólo se ha mantenido la misma hipótesis de trabajo entre las dos presidencias sobre la exclusión de la idea de una salida negociada, política, a la grave cuestión terrorista que padece Colombia, como ocurrió en algún episodio anterior de esta larga guerra narcoterrorista, sino que además la continuidad de esa política se ha venido a representar por una misma persona, en dos tiempos y en dos géneros de participación, como ministro de un Gobierno colombiano en un caso y como responsable de otro Gobierno colombiano en el siguiente.

Quizá sea lo específicamente relevante de la condición psicópata de Jorge Briceño, su acreditado prestigio de sujeto sanguinario, conforme el testimonio de quienes fueron rehenes de las Farc. Pues lo cierto es que esta operación en que ha sido eliminado tiene mucho de réplica, casi a vuelta de correo, al proyecto de atentado, posible diseño suyo, que se frustró a principios del pasado mes de agosto contra el acto de toma de posesión de Juan Manuel Santos como presidente de Colombia.

Atentado preparado de forma tal, con el empleo de artillería emplazada en las inmediaciones del escenario del acto, con la utilización de cohetes y el empleo de gran aparato de fusilería. El objetivo era, con los centenares de invitados, tanto la máxima magistratura colombiana como los jefes de Estado y demás representaciones internacionales, entre las que figuraba el Príncipe de Asturias.

En fin, todo ha sido un manifiesto de continuidad en la eficacia y de firmeza. Seguro que continuará.