Se apuntan a la gran feria de septiembre

Me refiero a quienes ya calientan motores ante el espacio ferial que define, internacionalmente, la Asamblea General de Naciones Unidas. Unos con proyectos relativamente novedosos y otros con las iniciativas de siempre. Y ellos todos miran a las fechas del calendario diplomático donde se cruzan las oportunidades para alzar la voz, dejarse oír y, cuando es posible, sacar alguna tajada en términos de notoriedad. Muchos son los desheredados, tanto del pan como de la palabra, que esperan esas grandes rebajas anuales para llevarse al menor de los precios posibles la oportunidad de sacar la cresta, durante unos minutos y aunque sea para nada.

Los más leídos piensan, como Tayllerand, que quienes no están en la tribuna, aunque sea unos minutos, se equivocan. Y los hay también quienes tasan por lo más alto el valor de los espacios periodísticos y aparecer en ellos, al aire de la misma feria, retando al Imperio con la pretensión de que el César descienda a la arena del debate para enfrentarse a quien lanza el desafío. En este caso, el mismísimo Mahmud Ahmadineyad, quien se adelanta al emplazar al presidente Obama a que se siente frente a él y en presencia de los medios informativos, para debatir de lo divino y de lo humano, que en el caso de Irán se resume en una sola cosa: el programa nuclear de la República Islámica. Todo de  la misma manera que el Himler del antijudaísmo persa también desafió al presidente George W.Bush. El Gran Antisemita de Persia, sabido es, no es otro que Ali Jamenei, Líder Supremo de la Revolución, que destila sistémicamente el odio de la mutilación que le infirieron hace años en un atentado.

La respuesta, si es que el verano con sus ardores no ha secado las neuronas de Washington, será que Washington esgrima como respuesta el icono indicador de por dónde llevaba el cesto Caperucita camino de la casa de su Abuelita, antes de encontrarse con el Lobo, mucho antes también de que éste accediera a la condición de especie protegida por los buenos y muy didácticos oficios de Félix Rodríguez de la Fuente.

Asimismo con los ojos puestos en la Asamblea General de la ONU, Benjamín Netanyahu, primer ministro del Gobierno de Israel, viene con el anuncio de que antes de que este mes de agosto acabe, habrá vuelto el diálogo directo para la paz con los palestinos, acabando así los contactos indirectos, por intermediación norteamericana. La importancia del anuncio puede radicar en que ese anticipo de Netanyahu presupone la conformidad en que así sea de Mahmud  Abbás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). No estaba Abbás por tal labor a raíz de la última crisis por el asunto de los reanudados permisos de construcción israelí en Cisjordania, a lo que siempre se ha sumado la presión de Hamás, desde su feudo en la Franja de Gaza y bajo la tutela de Teherán, contra toda hipótesis de paz entre los palestinos e Israel.

A propósito de Hamás es obligada hoy la referencia a la andanada de cohetes artesanales caídos el domingo – acaso desde el Sinaí egipcio – en el espacio israelí de Eilat y en el jordano de Aqaba, y que han causado cuatro heridos en este último lugar, además de un muerto en el otro punto de soberanía. Lo novedoso en estos lanzamientos – en aparente respuesta a la réplica judía con su aviación contra un supuesto taller subterráneo, dentro de la Franja de Gaza, que tomaba cumplida nota de otros lanzamientos de los palestinos integristas.

Y desde el Oriente Próximo al Oriente Medio, no se avizora qué eco puede tener Afganistán en la Asamblea General de Naciones Unidas tras de la primera baja de un país occidental de los integrados en la lucha contra el integrismo terrorista. La no renovación holandesa de su compromiso militar, por causa de la crisis de Gobierno que suscitó el propio disenso de los laboristas, que querían acabar el compromiso militar  ( en cuatro años, 229 millones de euros gastados, 24 soldados muertos en combate y otros 140 heridos), con sus socios los democristianos. Nótese, en todo caso, que los holandeses no se van de Afganistán como los españoles nos fuimos de Iraq.