Sintonías no liberales y globales

Me refiere naturalmente a las muchas que comparten los Gobiernos – en común derivados a dictaduras – de Irán y de Venezuela. Regímenes que comparten además de posición preeminente en la extracción mundial de petróleo, sendas derivadas hacia el totalitarismo ideológico y la imputación a Estados Unidos de todos y cada uno de los males que afligen a las naciones de la Tierra. Es el poder de Washington, para uno y otro sistema de escalada contra las libertades, la explicación y el porqué de cada una de las cosas que les afligen, o de los problemas de los que son incapaces de abordar de forma eficaz y manera razonable.

Dios los cría y ellos se juntan. Si desde Caracas Hugo Chávez Frías, atribuye a Estados Unidos las acusaciones con pruebas que hace el Gobierno de Colombia de mantener en su territorio más de 1.000 narcobandidos de las Farc, así como a sus jefes, añadiendo que todo son infundios – ignorando entre mil cosas más que los hechos no se discuten sino que se prueban, mientras que lo que se discuten son las opiniones, que éstas son libres, dicho sea con perdón por lo de la libertad -.

Mientras así se manifiesta el discípulo de los Castros, que le toleran porque les paga todos los días con petróleo, el hombrecillo de Teherán amenaza a los países de la Unión Europea que se atrevan a cumplir las instrucciones acordadas en Bruselas contra Irán, por desoír las exigencias internacionales respecto de su programa nuclear, y que afectan a los tres principales parámetros estratégicos de su economía: la industria extractiva de crudo y la del refinado del mismo (del que Irán es deficitario), los circuitos bancarios y el sistema de transporte internacional, tanto marítimo como aéreo.

Inmerso en el síndrome del portugués, que desde el fondo del pozo en que había caído prometía a su enemigo perdonarle la vida si del pozo le sacaba, quien es cabeza visible de los Guardianes de la Revolución, equivalentes a las SS hitlerianas durante el III Reich, Mahmud Ahmadineyad, presidente reelecto de la República Islámica de Irán, apura un pulso contra la comunidad internacional, en la que se debilita el ya limitado apoyo que le prestaba China hasta ahora, al tiempo que la propia Rusia ya les deja caer, pese a su compromiso de su ministrarle una central nuclear de utilidad experimental. Efectivamente hace ya más horas que días el presidente Dimitri Medvédev acaba de afirmar que Irán puede tener la bomba atómica en el plazo de dos años.

La UE se ha mojado literalmente ahora al aprobar contra Irán las más duras medidas que nunca impuso a un país tercero, y no resulta improbable que la dialéctica diplomática de posición común contra el castrismo cubano que un día impuso, por iniciativa de España, la hiciera de algún modo extensiva al chavismo venezolano si la OEA en su turno y, eventualmente, la Corte Penal Internacional en el suyo, deciden extraer las conclusiones pertinentes de las pruebas presentadas por Colombia sobre las andanzas de las Farc en territorio venezolano. Para su doble utilización como asilo operativo y como base de lanzamiento para acciones puntuales y significativas contra las FFAA colombianas.

Este dato de la instalación narcoguerrillera por las Farc en Venezuela, y que antes estuvieron en Ecuador, tiene un segundo sentido actualmente: guarecerse de los ataques – que pronto vendrán – de la alianza contra el narcotráfico de Colombia con Estados Unidos. Alianza apoyada en el uso conjunto de las siete bases colombianas. Prólogo de ese ciclo está siéndolo la operación naval norteamericana, contra la droga, en Costa Rica.