Impacto descriptible de las excarcelaciones en Cuba

La misma política exterior de la Unión Europea que se pronuncia por un levantamiento del bloqueo a que Israel tiene sometida a Gaza – acaso sin reparar en que el poder político ejercido allí por Hamás tiene un notorio componente fáctico, apenas anclado en las elecciones de 2007 y rematado a tirio limpio con la expulsión de sus oponentes de la OLP -, es una política a la que no acaben de convencerle, ni poco ni mucho, las “concesiones” de la dictadura comunista cubana, con la excarcelación de presos de conciencia, pasaportados de seguido al ostracismo y a la condición de trasterrados. Exiliados a la fuerza porque el sistema es biológicamente incompatible con ellos.

Y este y no otro es el problema. El sistema no cede más allá de su epidermis, de la piel de sus cárceles, que continúan donde y para lo que estaban: como corolario de la ausencia sistémica de libertades políticas, de respeto a los derechos humanos. La llamada Posición Común, que es la menos común de las posiciones, parece, lógicamente, que continuará como estaba pese a las ilusiones que Moratinos y su presidente se habían hecho en contrario.

Los miembros de la Unión Europea de la última hornada, llevando en su alma el peso y las laceraciones de su experiencia bajo el peso de la sombra soviética, comulgan en percepciones del sistema comunista que nada se compadecen con los bobos paradigmas de fondo del presidente del Consejo de Ministros. No se sabe a ciencia cierta si Miguel Ángel Moratinos se habrá enterado, estando como estaba, en Kabul, en la juerga de la Jirga o asamblea de los afganos.

Por todo ello será lo más probable que el próximo 26 de Julio, en el Consejo de Exteriores de la UE, habrá un vuelva usted mañana a la petición de que valgan las excarcelaciones de algo y se revise la Posición Común de la UE con Cuba, que es lo que pretende la Moncloa y aspiran a conseguir los hermanos Castro desde La Habana.

A mayor abundamiento respecto del inmovilismo del régimen cubano, la resurrección retórica de Fidel Castro como vértice intocado del sistema (lo importante para los fraternos no es el Estado ni la Nación, sino el Partido), con su ciclo de sermones sobre el Apocalipsis atómico, viene a certificar que, efectivamente, las excarcelaciones han sido un pretexto para echar mano de los lacres de la legitimidad revolucionaria. En el árbol del sistema comunista cubano no se ha movido, con lo de los excarcelados, ni una sola hoja.

Por si algo faltara, de aquí a esa fecha, justo dentro de una semana, pueden haberse aflorado cosas relevantes de mucha importancia colateral con el propio asunto de Cuba. Me refiero a la anunciada denuncia ante la OEA (Organización de Estados Americanos), por el Gobierno colombiano, de las implicaciones de la Venezuela de Hugo Chávez en las actividades de la narcoguerrilla de las Farc, a partir de la advertida presencia de los principales dirigentes actuales de las bandas dentro del territorio venezolano.

No cabe olvidar qué papel jugó la diplomacia española actual en la crisis hondureña por la destitución del presidente Zelaya a causa de sus complicidades en los manejos regionales del chavismo. Por indicación de Madrid, todos los embajadores de la Unión Europea, comenzando por el español, fueron retirados de Tegucigalpa. Y después, tras de las elecciones hondureñas, al presidente Lobo le siguen negando el pan y la sal los aliados y cómplices del bolivarismo chavista, teledirigidos a control no necesariamente remoto por el régimen de La Habana.

Además de la iniciada liberación de los presos políticos cubanos, hay otras historias que ponen en cuestión el diseño diplomático español en curso sobre la realidad hispanoamericana. Y una de tales historias involucra componentes de la mayor significación dentro del marco temático del terrorismo. Los etarras instalados en Venezuela, empotrados están y siguen allí, sin que el sistema chavista imperante haya movido pie ni pata tras de los requerimientos judiciales españoles, por sus implicaciones en nuestro problema terrorista interno, y pese a su involucración operativa con el narcoterrorismo de las Farc. De la independencia del Poder Judicial cabe esperar averiguaciones de mucho porte desde los archivos de “Raúl Reyes”, el jerifalte eliminado a bombazos con los suyos en 2008, mientras hablaba plácidamente por teléfono desde el fondo de la selva ecuatoriana.

PD.- La queja de los 11 primeros llegados a España y que se dicen “engañados por el Gobierno español por el incumplimiento de los compromisos contraídos, de ayuda económica y asesoramiento legal, era la guinda que le faltaba al pastel.