El Presidente desnudo ante el Rey vestido

Primero le inundaron las protestas del personal en el desfile. Después el presidente Sánchez quedó al desnudo en la recepción del Palacio de Oriente, donde pretendió ocupar junto a su señora un lugar que no le pertenece y tuvo que ser expulsado por los servicios de protocolo al quedarse el matrimonio junto a los Reyes en el besamanos para que los invitados tuvieran que saludarles a ellos después de los monarcas. El asunto no es una anécdota, es muy revelador de hasta qué punto Sánchez está encantado de haberse conocido y hasta qué punto desconoce cuales son sus obligaciones, incluso en el protocolo más elemental.

No resulta extraño en quienes hemos seguido su trayectoria. Su soberbia es insuperable, pero después de este episodio que ya ha dado la vuelta al mundo a través de los medios de comunicación y las redes sociales, donde es el hazmerreir, queda claro que Sánchez no es que busque su sitio, como la Raquel de la serie que interpretó Leonor Watling, es que quiere ocupar hasta el lugar de los Reyes, quiere poder, poder y más poder, a costa de lo que sea.

No le ha importado consentir que al Jefe del Estado se le desprecie en Cataluña, pero a la primera ocasión que ha tenido ha pretendido ocupar su lugar en el Palacio de Oriente, tremendo simbolismo en este presidente que no hay semana que no la líe, por un motivo u otro. Esta vez se puso corbata, sí, pero perdió los papeles en su afán de notoriedad sin límites, con una acto además de descortesía hacia los Reyes. Como vaya un día a Roma quizá pretenda asomarse a la ventana en el Vaticano y decir misa. No acredita tener educación, respeto, conocimiento de sus obligaciones y de las más elementales normas de protocolo y quiere ser el novio en la boda y el muerto en el entierro. Veremos si es solo simbólico cómo le han tenido que echar los servicios de protocolo después de escuchar a tantos que le han pedido que se vaya en la calle, donde pierde crédito cada segundo. Pero a él le trae al pairo y va a tratar de permanecer en La Moncloa hasta 2020. Aunque lo tiene crudo. Muy crudo. Y se le nota demasiado. Hoy ha sido el presidente desnudo ante el Rey vestido.