La ministra Delgado debe irse o deben largarla

Dolores Delgado no puede permanecer ni un día más al frente del Ministerio de Justicia. Y no por haberla escuchado llamar “maricón” a su colega, entonces y ahora Fernando Grande Marlaska, o por haber calificado de “nenaza” a su ex colega Enrique López. Ni por haberle contado a Garzón y los polis de su banda que en un viaje a Colombia un grupo de jueces y fiscales vio a varios de ellos con chicas menores de edad. La ministra Delgado debe irse porque nunca debiera haber llegado hasta un puesto de esa responsabilidad dada sus relaciones conocidas con Garzón y con un grupo de policías liderados por el ex comisario Villarejo que eran conocidos por sus actividades sucias y presuntamente delictivas en lo que se conoce como “las cloacas”, prevaliéndose además de su condición de funcionarios.

Es grave, pero secundario desde un punto de vista político, si detrás de la filtración de estas conversaciones mantenidas en una comida hace muchos años está la estrategia de Villarejo para tratar de salvarse de la cárcel extorsionando a tutiplén con todo el material audiovisual que tiene de sus conmilitones. Y Delgado no es la primera víctima de Villarejo y quienes han estado a su lado en la policía, la judicatura, la política, la abogacía y el periodismo.

La trayectoria de la señora Delgado no le hacía idónea para ser ministra de Justicia, pero Pedro Sánchez se dejó embaucar por Garzón y sus amigos, y no escuchó lo suficiente a su Ministro de Interior, experto conocedor de los tejemanejes de esta trama de jueces, fiscales y policías que han hecho y deshecho a su antojo durante años en la Audiencia Nacional y sus alrededores y que han sembrado de porquería la vida política nacional.

Dolores Delgado carece de autoridad moral alguna para estar al frente de un Ministerio de este fuste, de los denominados “De Estado”, y solo la mala cabeza y criterios de selección nefastos del Presidente le han llevado hasta tan elevada magistratura.

Respecto a los comentarios expresados en la famosa comida en la marisquería Rianxo, a la que asistieron la Ministra, entonces fiscal de la Audiencia Nacional, Baltasar garzón, entonces todavía magistrado en la AN, José Villarejo, entonces comisario, Gabriel Fuentes, también comisario, Enrique García Castaño, comisario y Miguel Ángel Fernández Chico, director adjunto operativo de la Policía, lo más grave es que una Fiscal diga tener conocimiento de que jueces y fiscales han estado acompañados de mujeres menores de edad y que no lo denunciara al instante. Resulta insólito imaginar la escena, me pregunto cómo esta señora pudo ser testigo de semejante aberración y decir que se quedó con una amiga tomando un mojito mientras los menoreros se divertían en sus fiestas.

Esdiario.com ha publicado la lista de los asistentes al famoso viaje a Cartagena de Indias (Colombia). Allí se celebran muchos seminarios a los que asiste escogidos miembros de la judicatura española, viajes pagados con dinero público. Los seminarios se celebraban en el antiguo Claustro de Santo Domingo casi siempre de lunes a viernes, y buena parte de los asistentes se pagaban de su dinero el fin de semana. Al viaje a que se refería la Ministra asistieron además de ella y Baltasar Garzón, el magistrado Javier Gómez Bermúdez, ex presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, la fiscal Gabriela Bravo, actual consejera de Justicia de la Comunidad Valenciana, Cándido Conde Pumpido, entonces fiscal general del Estado, Javier Zaragoza, ex fiscal anti corrupción y su esposa, Elvira Tejada de la Fuente, también fiscal, y Pascual Sala, ex presidente del Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Quienes decidían los asistentes a estos cursos tan demandados eran Félix Azón, actual director general de la Guardia Civil y Miguel Collado, ambos encargados entonces de la Escuela Judicial del CGPJ. La ministra Delgado, en esa comida, ha colocado la sombra de la sospecha sobre todos los asistentes. Entonces no les denunció, pero ahora debiera explicar detalladamente lo sucedido y especificar quiénes eran las y los colegas de viaje que se fueron con menores sin que ella cumpliera con su obligación de denunciarles.

La ministra Delgado no debiera estar un día más en su cargo, debiera presentar su dimisión, y si no, es el Presidente quien debería cesarla inmediatamente. La situación de la Justicia en España es crítica desde hace tiempo, pero lo que está saliendo la hace caer más bajo, y en un Estado de Derecho uno de los pilares esenciales es la Administración de Justicia.

Supongo que el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, coincide con mi criterio. Y no porque su colega le considere “un maricón”, sino porque sabe de la importancia del puesto que ocupa, como él, que está al frente de otro de los departamentos clave del Ejecutivo, el de Interior.

Y lo que queda por ver hasta que Villarejo termine de sacar toda la mierda que acumula después de tantos años de actividad frenética en las cloacas. Amparado por jueces, fiscales y colegas de la madera. Como me dicen varios de sus compañeros, “cuánto daño está haciendo este cabronazo”.