El presidente racista redobla el pulso a Rajoy

El presidente racista de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, que falsamente reclamaba diálogo al Gobierno de Mariano Rajoy, ha redoblado el pulso al Estado español y a los ciudadanos catalanes al decidir restituir como consejeros a dos encarcelados por violar reiteradamente la legislación vigente, Jordi Turull y Josep Rull y a dos fugados, Antoni Comín y Lluis Puig, siguiendo, como siempre, las instrucciones del expresidente huido, Carles Puigdemont. Un disparate más, tras la elección del propio Torra, un racista consumado, que en ningún país democrático tendría sitio en la vida pública por su ideología supremacista incompatible con cualquier atisbo de democracia.

Torra, como era evidente, no acepta y va a violar también las leyes españolas y catalanas, porque ese es el plan de quien le ha designado desde el extranjero, tiene intención de delinquir también y proclamar unilateral e ilegalmente la independencia de Cataluña. Ahora el Gobierno de Rajoy está obligado a responder democrática y legalmente, porque el racista Torra no va de broma ni actúa simbólicamente. La intención de Torra de desplazarse a la prisión de Estremera para dar posesión a los presos Turull y Rull es un dilate y una burla inaceptable. A ver si el presidente sale de su ensimismamiento y responde con rapidez. Por ahora se ha limitado a decir que se trata de “una provocación”, pero se han echado de menos palabras de respuesta a tono con la provocación dejando claro a los ciudadanos catalanes que el Gobierno va a garantizar la aplicación de la legislación vigente en Cataluña.

Es de suponer que visto lo visto el Ejecutivo no puede levantar el 155, aunque a Rajoy le cueste el apoyo del PNV a los Presupuestos. Si el PNV exige a cambio de su apoyo no retirar el 155 y permitir la ilegalidad en Cataluña Rajoy deberá resignarse y prorrogar los Presupuestos de 2017.

Por lo demás, el gobierno elegido por el racista Torra mezcla a jóvenes y veteranos prebostes del independentismo y reparte consejerías entre JxCAT, las más técnicas, y ERC, las de carácter más social, y ha creado una nueva Consejería de Políticas Digitales y Administración Pública, otorgándole competencias que antes correspondían a Gobernación, colocando al frente a Jordi Puigneró, que fue presidente del Centro de Seguridad de la Información de Cataluña, lo que iba a ser el CNI catalán. Una consejería para ejercer el control absoluto de los ciudadanos, en la línea de la ideología racista acreditada por el presidente. Y van y la denominan “Políticas digitales”, con un par.