La significativa escoba de la CUP

El cartel que hicieron público el jueves con el lema “Barrámoslos” (Escombrem-los), es más que significativo. Las chicas y los chicos de la CUP, que son los que marcan el paso del suicida baile en el que andan los nacionalistas e independentistas catalanes, se han retratado al recurrir a una réplica del famoso cartel leninista y, echando mano del siglo pasado, rescatando de los más sórdidos sotanos de la historia, recalcan también su machismo subyacente, porque claro, quien les barre en su iconografía es, por supuesto una mujer, como no podía ser de otra forma en este anarquismo que se pretende moderno pero que tiene unas raíces antiguas y un punto reaccionarias, además de peligrosas.

La CUP, un remedo de la CNY y el POUM que tanto enfrentamiento generaron en los años 20 y 30 del siglo pasado en Cataluña, está consiguiendo su propósito de tensionar el ambiente social en Cataluña y resucitar miedos que no existían. Pero las cosas están claras. Se cargaron a Artur Mas, colocaron a un independentista atrabiliario y alocado como Puigdemont, les han dado alas, y ahora a ver cómo les paran. En el PDeCat se han cabreado porque en su cartel no solo quieren barrer a Rey, Rajoy, Aznar, Ana Botín, el torero Padilla, Rouco y españoles varios. No. También incluyen en la barrida a Pujol y Mas. Y eso les ha cabreado. Como si no les conocieran. A buenas horas llega el cabreo.

El PDeCat y ERC se han entregado en sus manos, aunque sus intereses solo coinciden en una mínima parte, y ahora que manejan el cotarro, no saben cómo pararles los pies. Tienen la llave de la gobernabilidad, y ellos no van a parar. Y están en su derecho, quieren reventar las instituciones que controlan, romper el statu quo, y ahora la emprenden con el turismo, una de las más importantes fuentes de ingresos de Cataluña, como de España. Van a por todas. Y ya he escrito muchas veces en este andén que las clases medias y la burguesía catalana llevan tiempo dormidas, estirando la cuerda que les va a ahorcar si no se ponen serios para evitarlo. Las instituciones ya las tienen hechas unos zorros, y ya han comenzado a mover la calle, que es donde ellos se desenvuelven a modo.

Las chicas y los chicos de la Cup son transparentes, no han engañado a nadie. Sabemos quiénes son, qué pretenden y cómo van a hacerlo. El PDeCat les ampara porque Puigdemont llegó a dónde jamás había soñado gracias a ellos. Junqueras está convencido de que el siguiente será él, presidente de la Generalitat apoyado por los jóvenes de la gasolina. Y los de la CUP, junto a los chicos de Arran y Endavant, en su campaña para destruir el sistema, buscando el choque frontal, locos por celebrar el referéndum, independizar a Cataluña, sacarla de la UE y la OTAN. Así están las cosas.

La señora de la limpieza que fue Lenin en el movimiento que les ha inspirado, quieren barrer de verdad Cataluña, les sobran muchos, les sobra casi todo, y van a por ello a saco. Hace muy pocos días compartía con ustedes las reflexiones que me hacía un experto vasco en la materia, que sabe de qué va la cosa, porque lo han vivido y lo han padecido. Lo de barrer en política es terrible. Ya sabemos cómo barrieron en Alemania, en Rusia y en tantos otros sitios, al amparo de banderas de izquierda y de recha. Los mismos perros con distintos collares.

El autoritarismo. Pero amigos, ya se sabe, se empieza con los “cordones sanitarios” y se termina “barriendo” a todo lo que se tercia, o sea, a los discrepantes. Emplear metáforas que hacen referencia a la higiene y a la salud en materia de política me pone los pelos de punta y me repugna. No aman la libertad. Son totalitarios. Basan su proyecto en la exclusión de todos los que no se suman a su causa. Los barren. Y a ellos les han dado las llaves de la casa hace tiempo. En manos de los catalanes está parar este desvarío. La escoba, que a lo largo de la historia es pura propaganda bélica, ha desnudado a la CUP, para quien hasta ahora no se había enterado, claro.